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COLUMNA

Apocalípticos

Esta temporada, para relajarme, he estado leyendo el Apocalipsis de San Juan. Soy adicto a la prensa conservadora. Cada uno tiene sus vicios. La obra del evangelista contiene una deliciosa profecía: la del papel comestible. "Me fui hacia el ángel diciendo que me diese el librito. Él me respondió: 'Toma y cómelo...". Incluso me he comido el editorial 'España balcánica', de The Wall Street Journal, gran periódico del que ya dijo Marcial que fue concebido "para que no falte una toga a los tiburones recién nacidos, ni una túnica a las aceitunas" . Pero, en esta ocasión, confieso que he tenido dificultades digestivas. Las cóleras producen un papel pésimo. "Nuestra mano no la guía", dice Montaigne de la cólera, "es ella quien guía nuestra mano". Brincan artículos de un lirismo abrasivo. Vean tres paradigmas. "Veníamos anunciando el nuevo Desastre. Más dramático que el de hace un siglo... Se cagan (los socialistas) por la pata abajo" (César Alonso de los Ríos). "Este socialismo fácil todavía no ha cogido la cosa, sino que contempla extasiado a islamistas y abertzales juntos en San Sebastián" (Francisco Umbral). "España es lo que está en Almoneda salvo que lo evite la Providencia" (Julián Lago). Esta invocación a la Providencia es lo más tranquilizador que he leído. Yo también me acojo a la Providencia. Comprenderán que con Fraga Iribarne a 60 kilómetros uno tenga que tomar sus precauciones. Estos últimos días, nada más levantarse, Fraga se presenta en 1934 haciendo gimnasia con Lerroux y pide una de excepción. ¡Dios mío, casi en permanente excepción desde Trento! El doble académico Rodríguez Adrados ha escrito dos apocalipsis (en Abc y EL PAÍS). El origen del mal, el fantasma que ahora recorre España, estaría en Prat de la Riba. Pero la idea de fantasma es muy anterior. Los absolutistas coruñeses pagaban a un tonto para que insultase a los liberales del café de La Esperanza con el mote de antiespañoles, y el repostero de Aznar, José María Marco, escribió poco antes de las últimas elecciones: "Si la izquierda quiere volver alguna vez al poder, tendrá que empezar a dejar de ser antiespañola". He abierto la guía telefónica, he llamado a España y me ha dicho que esta tarde está libre e incluso federal. En el cine ya hay calefacción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de enero de 2005