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Reportaje:OLIMPISMO | ¿Qué es de los medallistas españoles?

Cuando éramos olímpicos...

Los triunfadores en Atenas recuerdan con nostalgia las dos semanas de agosto en que se proclamaron dioses

Aterrizaron en Grecia casi en el anonimato y toda España acabó coreando sus nombres. Durante dos semanas, las hazañas de los medallistas olímpicos fueron cantadas y acapararon portadas hasta... su vuelta al ostracismo. David Cal, Gervasio Deferr, Javier Bosma, Pablo Herrera... no sólo se colgaron tres oros, once platas y cinco bronces, la segunda mayor cosecha de metales del deporte español en unos Juegos después de los de Barcelona 92, sino que, en una batalla desigual, se atrevieron a desafiar la dictadura mediática del fútbol, que les despertó de su sueño con el inicio de la Liga y la Champions. Ahora esperan, con paciencia infinita, su nuevo turno: el de Pekín 2008.

En los albores del tiempo, los dioses, inalcanzables en el monte Olimpo, ejercían, relajados, su vigilancia sobre el mundo. Hasta que un intento de golpe de Estado de los titanes, que treparon la montaña sagrada ansiosos de poder y de fama, estuvo a punto de expulsarles de los cielos. Sea o no cierto lo que cuenta la leyenda, los titanes encontraron dignos sucesores en agosto pasado. Durante dos semanas, cientos de deportistas españoles se rebelaron en Atenas a la idolatrada monarquía absoluta del fútbol. Tres medallas de oro, once de plata y cinco de bronce fueron su botín y motivo de gloria. Pero ésta fue efímera: el mismo día que concluían los Juegos Olímpicos comenzó la Liga de fútbol. Mal que bien, y con alguna excepción que otra, tras la tempestad les llegó la calma. Así transcurren sus vidas.

DAVID CAL (Piragüismo) Si lo llego a saber,

quedo cuarto"

De pocas palabras, más dado a expresarse dando paladas a un ritmo endemoniado en las aguas, el piragüista gallego, que incluso compartió mesa con el presidente del Gobierno, sigue consternado por el éxito que le otorgaron su oro en C-1 1.000 metros y la plata en C-1 500. "Cuando gané las medallas, tenía una idea más o menos a la de los Mundiales [quedó el segundo en el kilómetro y obtuvo dos cuartos puestos]: que los festejos durarían algo más de tiempo y que se pasarían, pero todavía estoy esperando", cuenta después de una de sus escapadas a la montaña.

"Añoro pasar inadvertido. Me siento observado. Antes andaba por Cangas del Morrazo como uno cualquiera. Ahora me paran y me piden autógrafos en fotos, camisetas... ¡Suerte que mi casa está un poco apartada!". Invitado incluso a Japón para compartir sus conocimientos con jóvenes promesas locales -"¡hasta tiene un club de fans allí y me decía flipado 'no puedo salir de Cangas y vengo aquí y...' mientras yo me moría de la risa!" refiere su entrenador, Suso Morlán- y, mientras las solicitudes para tal o cual acto se amontonan, el palista sigue a la búsqueda de un patrocinador, aunque parece haber surgido un compromiso por parte del Patronato de Turismo de las Rías Baixas. "Si llego a saber que se iba a montar este jaleo, quedo cuarto", concluye.

GERVASIO DEFERR (Gimnasia) "Tengo claro que no puedo vivir del recuerdo"

"No sé si porque era mía o porque era la primera de oro, el caso es que la medalla de Atenas tuvo más repercusión que la de Sidney". El salto de Gervasio le sirvió para resarcirse del error que le impidió entrar en la final de suelo, su prueba favorita: "Poca cosa mala puedo recordar. Incluso me ha servido para demostrar que he ganado sin hacer trampas". El positivo por cánnabis sigue pesando como una losa sobre sus espaldas y... su billetera, pues, según su versión, tendrá que pagar de 10.000 a 15.000 euros de multa.

Al contrario que hace cuatro años, Gervi disfruta del momento y entre plató y plató -se ha interpretado a sí mismo en la serie televisiva Hospital Central- ha vuelto a entrenarse, aunque todavía a ritmo lento. "Tengo claro que no puedo vivir del recuerdo. Es lo que tienen los deportes minoritarios", asume. Más tranquilo después de encontrar hace un par de semanas un sponsor de ropa deportiva estilo surfero, nadie le quita el gusto de asistir a todos los eventos posibles y de tatuarse el cuerpo, lo que ya viene siendo un rito tras el anterior entorchado olímpico: "El último me lo hizo un amigo en casa en hora y pico, con los anillos olímpicos a todo color y el emblema de Atenas 2004 en griego".

IKER MARTÍNEZ

Y XABIER FERNÁNDEZ (Vela)

"Nos reconocieron

unos surfistas en Maldivas"

"¡La hemos liado gordísima!", le dijo Iker Martínez, de San Sebastián, a Xabi Fernández, de Tolosa, en cuanto tuvo la certeza de que ya eran campeones olímpicos a su llegada al campo de regatas de Agios Kosmas. "Desde el chapuzón de entonces, los homenajes han sido bastante llevaderos, aunque atender a los medios ha sido largo", recuerdan al unísono los vencedores de la clase 49er.

"Lo que es un poquito diferente es el acoso de la gente, que se fijen tanto en ti, que te aprieten tanto... Pero ahora ya se ha calmado", confían. "No estamos acostumbrados. Te vienen todos a la vez y los intentas atender, pero cada cosa a su tiempo", puntualiza Xabi. Motivo por el que los dos regatistas vascos escaparon de los focos con rumbo desconocido. "Nos plantamos en las Maldivas después de un mes de idas y vueltas. Allí nos reconocieron unos españoles surfeando", rememoran.

Los dos guipuzcoanos, también campeones del mundo,suspiran de alivio por no compartir el destino de muchos futbolistas endiosados. "Si nos persiguieran así, no podríamos prepararnos como querríamos; cuanto más famoso eres y más dinero ganas,más te dan la lata. A todo hay que mirar las cosas buenas y malas", porfían.

Envueltos en el misterio que el mar otorga a los lobos solitarios, afrontan un reto apetecido: la vuelta al mundo en noviembre de 2005 como tripulantes del navío que Telefónica MoviStar presentará en la Volvo Ocean Race. "El día 29 nos vamos a recoger el barco a Australia. ¡Así que vamos a dar una vuelta y media!", refiere Xabi. Como Iker, lo dice sin hacer ascos a los principios del carpe diem: "¡Primero, a comer turrón. Luego, al agua!".

MARÍA QUINTANAL (Tiro) "De no ser la primera, habría pasado inadvertida"

"Le dieron mucho bombo, pero no recuerdo decir que me sentía como Letizia por un día"

cuenta la primera medallista española en Atenas, en la categoría de tiro olímpico de foso, con una mezcla de perplejidad e ironía. "Si no hubiera sido la primera medalla de España, habría sido solamente una más y habría pasado más inadvertida", opina. Agradecida por la recepción con el alcalde de Las Palmas -adonde se trasladó la bilbaína tras casarse con el ex tirador canario Sergio Piñero- y sobre todo por que se hable más de su deporte, observa en su futuro deportivo algunos nubarrones. "Hasta el próximo año no vuelvo. Ya veremos entonces las competiciones", recalca Quintanal, que trabaja en una empresa familiar de sistemas contraincendios y a la que cada vez le cuesta más separarse de su hija Arantxa.

BEATRIZ FERRER-SALAT (Hípica) "Paseo a mi aire, igual porque voy sin caballo"

Sus lágrimas de emoción a la vera de su fiel caballo Beuvalais, parte contratante de sus dos preseas, una de plata en doma por equipos, otra de bronce en doma individual, fueron uno de los momentos más entrañables que dejaron los españoles en Grecia. "Lo disfruté, pero también es muy bonito tener una vida normal", expresa.

Satisfecha por que "se haya calmado todo", la amazona tan sólo pasa más tiempo en homenajes y en fiestas. "Paseo a mi aire por la calle, igual porque no voy con el caballo", se ríe, "aunque es verdad que la gente se muestra más receptiva y han surgido un par de patrocinadores y otros están en stand by", reconoce Beatriz, que aún no sale de su asombro por la emisión en Eurosport España de su última participación en Londres. Consciente de que la equitación nunca será un deporte popular -"es completamente imposible"-, se ha propuesto con el cambio de año enmarcar de una vez sus medallas: "Ahora las tengo colgadas de dos ganchitos en mi habitación. Como todos me las piden...".

SERGI ESCOBAR (Ciclismo) Dije que nones a 'Crónicas Marcianas"

A los 30 años, cuando ya creía que el tren no pasaría por la puerta, Sergi Escobar tendrá la oportunidad de mostrar su valía en el UCI ProTour tras llegar a un acuerdo con el equipo Illes Balears. "A ver qué tal se da", confía con modestia. Campeón del mundo en persecución en pista en Melbourne (Australia) y bronce en la misma disciplina en Atenas, donde sumó otra aleación de cobre y estaño con el equipo español, el velocista asume con realismo los devenires del destino. "A nivel local, te reclaman para el saque de honor de la Liga de hockey, pero en cuanto salgo de Lleida...", se sincera. Lo que no impidió su negativa a acudir a Crónicas Marcianas: "Fueron unos cuantos: Bosma, al que le pusieron una red encima, Deferr, Dufresne... Yo dije que nones".

NATALIA VÍA-DUFRESNE (Vela) "La gente te olvida si no te mueves y das voces"

Ser subcampeona olímpica en 470 con Sandra Azón no le ha cambiado la vida. "Ahora he sido más consciente porque, comparado con la medalla de Barcelona, yo era entonces una cría", sostiene.

De ocio por Canarias y la Costa Brava, confirma que la reconocen, "quizás un pelín más después de atender la invitación de Sardá de acudir a su programa": "A mí me hicieron explicar qué es eso de la línea imaginaria cuando navegas hacia la meta... Boris [Izaguirre] hizo gracias con eso". Pese a las gracias televisivas, Natalia lo tiene claro: "O te mueves y das voces o... te olvidan".

JOSÉ ESCUREDO (Ciclismo) "En Japón sería un dios"

"Un futbolista está resfriado y ya es noticia. Nosotros ganamos algo y, aun así, ellos salen en letras más grandes", cuenta el corredor con amargura. "Si esta modalidad del ciclismo no fuera minoritaria, si moviera masas... Este año fui subcampeón mundial tres meses antes de los Juegos y tuvo su repercusión, pero nada que ver con la plata de Atenas", prosigue.

Por eso exprime las oportunidades

que le brinda su segundo puesto en keirin. "He recibido una invitación de Japón para correr en febrero. Allí nadie corre en carretera. Todos lo hacen en pista y apuestan como en las carreras de caballos. Allí son dioses, parecidos a los del sumo. Aquí...". No termina.

JAVIER BOSMA Y PABLO HERRERA (Voley playa) "Viajas en clase turista y te pasan a 'business"

"Se han abierto puertas, pero no hemos notado grandes cambios". Igual que siempre, Javier se retiró durante mes y medio a la villa argentina de Rosario, de donde es su esposa, mientras Pablo se unía al equipo de voleibol de Castellón "hasta febrero": "Entonces volveré a la arena".

Para el recuerdo, atenuante de la seguridad incuestionable de que la gente les olvidará -"si no volvemos a hacer algo grande"-, las anécdotas vividas en vuelos y aeropuertos: "Viajas en avión y, de repente, te pasan a business y un guardia civil te pregunta cuando pasas por el escáner: '¡Oiga!, ¿dónde lleva usted la medalla?".

VIRGINIA RUANO (Tenis) "Nos exigieron el oro como si nada"

Doblista de élite, a la tenista madrileña, subcampeona en Atenas junto a Conchita Martínez, le faltó tiempo para saborear el momento. "Me fui a Estados Unidos a competir y no he parado hasta hace unas semanas", dice. "Muy contenta" por su papel en Atenas, que en lo económico no afectó de manera sustancial su vida, le da rabia que hubiese críticas por no conseguir el oro ante las chinas Li Ting y Sun Tian Tian. "La gente exigía el oro para subir puestos en el medallero, pero para nosotras no eran unas desconocidas. Por algo llegaron a la final, digo yo", suspira.

JOSÉ ANTONIO HERMIDA (Ciclismo) "La gente me para y me dice 'hombre, el de las pistolas"

Su eufórica llegada a línea de meta, a lomos de su mountain bike, desenfundando sus manos a modo de sendos revólveres, le valieron el sobrenombre de Jimmy Pistolas: "Todavía lo flipo porque hay quienes me paran y me dicen 'hombre, el de las pistolas".

La alegría desapareció cuando la sombra del doping, por una tasa de hematocrito sospechosa para los vampiros de la UCI, nubló su proeza. "Me pegué un hartón de llorar por miedo a que se especulara, pero, así como hubo gente que me felicitó por la medalla, más lo hizo cuando se confirmó el negativo", confiesa. Con su vida igual que antes -"había conseguido sponsor antes de Atenas"-, se fue a disfrutar del sol a la República Dominicana y, de paso, participó en una prueba de deporte extremo por relevos en Río de Janeiro: "Lo mío era fácil. Darle carrete a las piernas... ¡A los tipos que volaban en ala delta les disparaban desde las favelas!".

JOAN LLANERAS (Ciclismo) "Lo echo de menos"

Oro en las antípodas hace cuatro años y plata en Atenas, el velocista "ya sabía" la que se venía encima. También, que la euforia desaparecería. "Esperemos que a alguno le sirva", apunta. Joan aprovechó su periodo de vacances para rehabilitar su casa en Mallorca. Animal de competición, añora los Juegos -"los echo de menos"- en parte porque, "después de Sidney, me abrieron las puertas del Gobierno balear. Ahora las mantengo. Para eso me sirvieron".

PAQUILLO FERNÁNDEZ (Atletismo) "La gente se sabe hasta el nombre de mis rivales"

De vuelta a la temporada por la serranía de Guadix, el marchador granadino recuerda las alabanzas que se acumulan en sus tímpanos desde verano: "Es nombrarme y la gente saber de mis éxitos, rivales, las reglas de la marcha...".

Plata en la distancia de 20 kilómetros, Paquillo ha recibido por segunda vez galardones como el trofeo José Luis Alonso, que distingue al "mejor atleta español del año". Antes se fue al Caribe con un amigo. "Me reconocieron en una discoteca de Punta Cana", sonríe. Al contrario que en Grecia, los dioses locales le negaron sus favores: "Me pilló el huracán Jane y me pasé dos días con la habitación inundada hasta las rodillas".

PATRICIA MORENO (Gimnasia) "Sigo algo abrumada"

Sin tiempo para reaccionar, a sus 16 añitos pasó a acaparar portadas por su tercera posición en la final de suelo. Ahora compagina sus siete horas diarias de entrenamiento con homenajes varios. "Como el día que fui al Bernabéu o el martes pasado, cuando comí con Alberto Ruiz-Gallardón y Feliciano Mayoral para apoyar la candidatura de Madrid 2012... Sigo algo abrumada".

JOAN LINO MARTÍNEZ (Atletismo) "Me invitaron a una hamburguesa"

"¿Autógrafos? Qué va, qué va... Nosotros no somos famosos", responde el saltador de origen cubano. "Ah, bueno, un chico de McDonalds me reconoció mientras me atendía", recuerda, "y yo me decía: 'Uy, éste me mira muy raro'. Me invitaron a tomar una hamburguesa y me hicieron firmar el libro de las visitas ilustres".

Su salto de 8,32 metros le valió un bronce en el que muy pocos creían. "Gracias a lo cual he cambiado de casa. Antes vivía en un piso compartido", afirma antes de hacer una proclama: "Somos medallistas para toda la vida y yo, aunque soy bueno, no vendo". Puestos a comparar su situación con el auge y caída de los titanes, el saltador responde con frescura. "Irónicamente, entonces ganaron los olímpicos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de diciembre de 2004