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Reportaje:

Vísperas de cambio accionarial en Ence

El 1 de enero vence el pacto de permanencia en su capital suscrito por Barclays y Bankinter

Ence, que ha incrementado en un 22% su beneficio hasta septiembre y ha reducido a cero su autocartera, vela armas ante próximos cambios corporativos. El pacto de permanencia suscrito por los accionistas de control, con motivo de la privatización, vence el 1 de enero. A partir de ese día pueden desinvertir y se da por seguro que Bankinter y Barclays van a hacerlo y que Alcor, sociedad de los Albertos, que ya tiene un 3% del capital, va a incrementar su participación.

La salida de Azevedo de Portucel y el menor peso de la producción de celulosa en sus actividades reducen las posibilidades de una fusión con Ence

Las expectativas de cambios corporativos, unos buenos dividendos y la espera para próximos meses del pico del ciclo de actividad de la celulosa explican, a juicio de los analistas, el que las acciones de Empresa Nacional de Celulosa (Ence), segundo productor mundial y primero europeo de pasta de eucalipto, lleven meses rozando máximos históricos.

Una etapa está a punto de cerrarse en este grupo, presente en Bolsa desde finales de los años ochenta, pero con mayoría de capital público (51%) hasta julio de 2001. En esa fecha se privatizó totalmente, mediante la adjudicación directa de un 25% a un grupo privado de control por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y el lanzamiento de una oferta pública de venta de acciones por un 26% del capital.

En la primera de estas operaciones se impuso como grupo de referencia el consorcio integrado por Caixa Galicia (12%), Bankinter (6,50%) y Zaragozano (6,50%), pese a existir otras ofertas (una del grupo público portugés Portucel, que era ya accionista de Ence, y otra encabezada por el Banco Pastor y la portuguesa Sonae) más ventajosas en precio. El grupo ganador pagó 20,5 euros por cada acción de Ence, con una prima del 11,2% sobre la cotización de la acción en Bolsa.

La opción portuguesa

La SEPI justificó su adjudicación argumentando que los planes industriales que proponían Portucel y Pastor eran menos ambiciosos que el ofrecido por el consorcio liderado por Caixa Galicia. Los tres integrantes de este consorcio se comprometieron entonces a mantener como mínimo sus respectivas participaciones accionariales hasta el 1 de enero de 2005 y aceptaron una limitación estatutaria de los derechos de voto conjuntos al correspondiente a un 24% del capital.

Curiosamente, 24 horas después de la entrada de los nuevos socios de control, Ence firmó un acuerdo de colaboración industrial con Portucel, que con un 8% del capital es su segundo mayor accionista tras la caja gallega. Un acuerdo que puso sordina a las críticas por el desenlace de la privatización y que abrió muchas expectativas entonces, pero que a la postre no ha tenido ningún desarrollo.

Un año y medio después, Caixa Galicia, que había situado ya a su director general, José Luis Méndez, como presidente de la papelera, volvió a la carga y, en plena polémica por las privatizaciones realizadas por el PP, lanzó una OPA para reforzar su control sobre este grupo. Junto al Zaragozano, y aprovechando la caída en Bolsa de Ence, ofrecieron 14,5 euros por título con un límite equivalente al 10% de su capital. Al final obtuvieron algo menos de lo pretendido, pero Zaragozano incrementó su participación al 9,5%, y Caixa Galicia, al 17,69%.

Desde entonces, enero de 2003, ha llovido mucho. Belmiro Azevedo, presidente de Sonae y el empresario más poderoso de Portugal, se ha desvinculado por completo del Grupo Ence tras anunciar su salida de Portucel. Este empresario, que encarnaba de algún modo las expectativas de una posible integración de Ence y Portucel, ha manifestado en repetidas ocasiones su enfado con la forma en que se privatizó el grupo español, y en 2001 llegó a poner en duda la capacidad de Caixa Galicia, Zaragozano y Bankinter para gestionar la compañía de celulosa.

Ahora también ha salido Azevedo con cajas destempladas de Portucel, por la falta de transparencia que ha tenido el Gobierno portugués en su privatización. Sonae ha vendido su 25% de Portucel a Semapa, una cementera portuguesa que, presionada por el Gobierno y la CNMV de aquel país, ha acabado haciéndose con las riendas de la papelera.

El presidente de Semapa, Pedro Queiroz Pereira, hablaba este verano de la necesidad de encontrar un socio tecnológico para Portucel y volvió a contemplarse el nombre de Ence. El presidente del grupo español se ha mostrado en alguna ocasión dispuesto a entrar en el capital de Portucel. Sin embargo, otras fuentes del grupo español dicen que el tiempo para una integración ha pasado. Argumentan que la compañía portuguesa, tras la reciente adquisición a una multinacional de una importante fábrica de papel, ya no es por su tamaño y por el menor peso relativo de la celulosa en sus actividades muy complementaria.

A este lado de la raya, en España, también se han producido y se anuncian cambios en el entorno de Ence. Barclays se ha hecho con el Banco Zaragozano y ha heredado sus acciones y su compromiso de permanencia en Ence. Quiere desinvertir y, de hecho, en los títulos adquiridos fuera del compromiso de la privatización no ha esperado al próximo mes de enero. Ha vendido un 3% del capital del grupo de celulosa a la sociedad Alcor Holding, propiedad de Alberto Cortina y Alberto Alcocer, ex presidentes del Zaragozano.

Cortina y Alcocer

Los Albertos, que han estado en el consejo de administración de la papelera hasta hace algo más de un año (dimitieron a raíz de una sentencia condenatoria del Tribunal Supremo por su actuación en el caso Urbanor), no descartan ampliar hasta un 10% su participación en el capital de Ence. De ahí que los analistas no descarten una nueva operación de compraventa de títulos entre Barclays y los dos primos empresarios en las primeras semanas de 2005.

El banco británico no es el único en haber manifestado su deseo de retirarse de Ence. Bankinter, cuya presencia en la papelera no encaja con su filosofía sobre participaciones industriales, también ha manifestado que quiere vender su 6,5%, pero que lo hará cuando más le convenga y no necesariamente en el mes de enero.

Quien no vende y va a tratar de reforzar su control sobre Ence, por razones económicas y regionales, es Caixa Galicia, que tiene el respaldo de la Xunta de Galicia.

Cobertura de divisas y transporte de madera

Uno de los mayores aciertos en la gestión de Ence, que ha obtenido durante los nueve primeros meses de 2004 unos resultados netos de 38,43 millones de euros (un 22% más que en igual periodo del año anterior) y ha reducido su endeudamiento, es a juicio de los analistas, el contrato suscrito para cubrirse de la evolución de el euro frente al dólar, por un total de 821,6 millones de euros.

La evolución del tipo de cambio del euro frente a la moneda norteamericana resulta decisiva para los resultados de Ence y con la cobertura contratada el fabricante de celulosa se cubre contra las repercusiones de la debilidad del dólar hasta 2008.

Astillas y flete

Los analistas destacan también la progresión de la filial americana de Ence, Eufores, que en los últimos meses ha obtenido del Gobierno uruguayo la concesión de una zona franca para proyectos industriales junto a su terminal logística de M´Bopicuá. Y que además ha abierto el mercado de madera de Uruguay a Japón (primer importador mundial de astilla de fibra corta), efectuando un primer suministro de madera en astillas a Oji Paper, con un volumen de 42.000 toneladas.

Para la división forestal de Ence, que ha aportado 4,40 millones de euros a los resultados de los nueve primeros meses del grupo, es muy importante el desembarco en el mercado de astilla de fibra corta. Sobre todo porque abarata sustancialmente el transporte de madera en un momento en el que se han disparado los precios de los fletes.

Ence ha vendido fuera del grupo en los tres primeros trimestres un 65% más de madera que la cifra registrada en igual periodo de 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de diciembre de 2004

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