Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:CLAUDIO RANIERI | Entrenador del Valencia

"No abandero el 'catenaccio"

En el ojo del huracán por su controvertida manera de dirigir al Valencia, Claudio Ranieri (Roma, 1951) atendió a este periódico por teléfono el jueves por la mañana, pocas horas después de vencer al Espanyol (3-0) y poco antes de marcharse de vacaciones a Italia. El técnico italiano está triste pese a que el Valencia es el segundo en la Liga y lleva siete partidos seguidos sin perder, habiendo recibido sólo un tanto en este periodo: el de Ronaldinho, de penalti, en el Camp Nou. Apesadumbrado porque su equipo no funciona como quisiera y apenado por la bronca que le dedicó el martes el público de Mestalla por sustituir a Aimar, que estudia cambiar de aires si no le concede más minutos.

"Aimar no puede jugar tres partidos seguidos porque pesa 60 kilos. No vamos a equivocarnos Cúper, Benítez y yo"

"Con Benítez se defendía más atrás. Yo no llegué a la final de la 'Champions' por cambiar a un defensa por un delantero"

"¿Que el club ha evolucionado más que yo? ¿Cómo no iba a hacerlo si he trabajado en Italia, Inglaterra y España?"

"¿Por qué no juegan Di Stéfano o Gento? Lo importante no son los nombres, sino lo que hacen y cómo están"

Pregunta. ¿Es usted el rey del antifútbol?

Respuesta. No. ¿Quién dice esto? ¿Por qué?

P. Por la actuación del Valencia el pasado sábado en su visita al Barcelona (1-1).

R. Cada uno intenta ganar con sus armas y ésas son las nuestras.

P. ¿Las de destruir el juego del adversario?

R. No; nosotros intentamos atacar. Y, a veces, como ante el Espanyol, lo logramos.

P. ¿Y por qué dijo que el choque del Camp Nou era un partido de hombres?

R. Porque parecía que sólo fuimos nosotros los que pegamos. Fueron los dos equipos, pero no hubo dureza. Fue un encuentro normal.

P. ¿Abandera el catenaccio?

R. Para nada. ¿Cómo puede decir eso? Yo perdí la ocasión de llegar a una final de la Champions con el Chelsea porque, cuando el Mónaco tenía un jugador menos [por expulsión de Zikos], quité a un defensa [Melchiot] y puse a un delantero [Hasselbaink] [el cuadro monegasco se impuso en esa semifinal del pasado curso por 3-1 con dos goles al contragolpe de Morientes y Nonda]. En España identifican a un italiano con el catenaccio. Pero eso lo hace [Rafa] Benítez, con el que el Valencia se defendía mucho más atrás que conmigo. ¿Sabe quién inventó el catenaccio?

P. Lo popularizó Nereo Rocco, en el Pádova.

R. Pero no lo inventó él. Vaya a los libros y mírelo.

P. ¿Se siente maltratado por la prensa?

R. ¡Todo el mundo nos dice de todo y vamos los segundos!

P. ¿Le pasó lo mismo en el Chelsea?

R. No; en el Chelsea no tuve ningún problema. Quedamos los segundos porque el Arsenal no paró de ganar en toda la temporada. Pero el Chelsea cuajó su mejor campaña en 30 años.

P. ¿Su patinazo ante el Werder Bremen, cuando dijo que entendía que al árbitro sueco Anders Frisk le hubieran abierto la cabeza en el Roma-Dinamo de Kiev, en la primera fase de la Liga de Campeones, ha sido el más grave de su carrera deportiva?

R. No quiero hablar de eso.

P. ¿Y no fue infantil por su parte justificar el cambio de Aimar en ese partido, cuando mejor estaba jugando, diciendo que el colegiado le tenía manía?

R. ¿Infantil? No. Era la verdad. Cada vez que intentaba algo, el árbitro le pitaba en contra. Además, Aimar no puede jugar tres partidos seguidos. Sé que hay un gran debate al respecto entre la afición y sé que es un gran jugador, pero debe estar al ciento por ciento para jugar.

P. ¿Por qué no puede jugar tres partidos seguidos?

R. Porque pesa 60 kilos.

P. Ha habido grandes futbolistas que pesaban 60 kilos: el argentino Ardiles, por ejemplo.

R. Pero ahí está el historial de Aimar en el Valencia. ¿Cuándo ha jugado tres partidos al mismo nivel? No vamos a equivocarnos los tres entrenadores que hemos pasado por aquí: Héctor Cúper, Benítez y yo. Todo el mundo le quiere. Yo también le quiero. Pero necesita estar en forma.

P. La forma se coge jugando.

R. Y Di Vaio y Ayala... Todos necesitan jugar. Espero que sea poco a poco. A Aimar debo cuidarlo. Pipo Baraja tampoco es el mismo de hace un mes; es muchísimo mejor. Y Fiore, lo mismo. Hay seis o siete jugadores que han cogido la forma ahora. Y eso que dicen de que yo le tengo manía a Mista es una tontería.

P. ¿Le ha pedido la directiva que trabaje más horas con el equipo, del que se ha dicho que está poco trabajado?

R. No. Es algo muy raro lo que me dice. No se atreverían a decirme eso [Ranieri ejerce también de mánager general].

P. ¿Ha evolucionado el club más que usted desde su anterior etapa en Mestalla, hace cinco años, cuando ganó la Copa del Rey en 1999?

R. Eso es una gran tontería. ¿Cómo puede haberse quedado atrás un entrenador que ha entrenado en Italia, Inglaterra y España?

P. En contraste con él, ¿Benítez sería un técnico científico y usted uno intuitivo?

R. Yo sólo soy un trabajador. ¿Pero cómo no voy a haber evolucionado si el fútbol inglés es más fuerte físicamente que el italiano o el español? Lo que dicen que hace Benítez ya lo hacíamos nosotros en el Fiorentina [hace ocho años, antes de fichar por primera vez por el Valencia]

: los minutos que han jugado los futbolistas, los que han descansado, los pelos que tienen en la cabeza... Los periodistas hablan mucho, pero no saben. Ésa es la verdad.

P. Da la impresión de que usted no conoce bien ni a sus jugadores ni a los rivales.

R. ¿Por quién lo dice?

P. Por Xisco, por ejemplo, al que no dio ni bola durante mucho tiempo pese a la lesión de Vicente, y por Angulo, a quien hizo jugar de interior izquierdo y fracasó claramente.

R. Ustedes los periodistas tienen opiniones muy raras: viven del pasado. Un jugador que no está en condiciones físicas y mentales no puede jugar. ¿Por qué no juegan Di Stéfano o Gento? Lo importante no son los nombres, sino lo que hacen y cómo están. Ahora Xisco sí está bien físicamente y por eso juega. En cuanto a Angulo, ¿por qué por la izquierda? Porque los otros no estaban bien. ¿Qué cree? ¿Que un entrenador no ve que Angulo no va bien por la izquierda?

P. Puede explicar el caos táctico que montó en el estadio Bernabéu con tres pivotes, Albelda, Baraja y Sissoko, pisándose entre ellos.

R. No fue ningún caos. Quise echar una mano al centro del campo, donde ellos eran más fuertes. Ninguna confusión.

P. ¿Le han decepcionado los fichajes que hizo, sobre todo el de Di Vaio?

R. No; él ha tenido la honradez de reconocer que no está para jugar. No le sale nada. Pero él vuelve a trabajar y se queda tras los entrenamientos.

P. ¿Tan imprescindible es Vicente para subir la calidad del grupo?

R. Todos son imprescindibles si están bien. Pero, después del éxito, siempre viene un bajón. Siempre se compara este equipo con el del curso pasado. ¿Pero por qué no se le compara con el de hace dos [también venía de ganar la Liga y no se clasificó para la Champions]. Mentalmente, es la misma situación que hace dos. Yo ya sabía que iba a pasar.

P. Al decirles que ya sabía que iban a pasar una crisis, ¿está enviando a los jugadores un mensaje conformista?

R. No. La prueba es que hemos salido de la crisis en la que estuvimos.

P. ¿Está cansado de que le comparen con Benítez?

R. No, qué va. Si yo ya he dicho que él consiguió un milagro.

P. ¿Fue un error suyo incluir a De los Santos en su lista para este curso?

R. No; yo contaba con él, pero él no quiere.

P. ¿Y por qué ha marginado a Pellegrino?

R. Porque me gusta que mi defensa juegue más adelantada y para eso necesito centrales más rápidos [Caneira y David Navarro, a la espera del regreso de Ayala]. Pero Pellegrino es un gran profesional.

P. ¿Es la suya la mejor plantilla de la Liga?

R. No lo sé. De momento, la mejor es la del Barça, que aguanta bien pese a las lesiones.

P. Ya se ha enfrentado al Madrid y el Barcelona. ¿Ha observado grandes diferencias?

R. La diferencia es que el Barça tiene toda la fuerza moral después de seis años sin ganar nada mientras que el Madrid viene de ganar mucho y los jugadores no son máquinas. [Arrigo] Sacchi es un gran fichaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de diciembre de 2004