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Metodología

Un lector que teme ser invitado a un programa de televisión me pide que le dé algunos consejos en mi condición de espectador a sueldo. Estas reflexiones no son vinculantes, pero, por si acaso pueden resultarle útiles, ahí va eso.

Actitud

Si participa en un programa de entrevistas teóricamente divertido, el invitado deberá mostrarse ocurrente. Pero pobre de él que esté más inspirado que sus entrevistadores. Si eres demasiado brillante no te vuelven a invitar para no ofender su vanidad. Si eres un muermo, te borran de la lista. Si participa en programas de debates teóricamente plurales, el invitado se mostrará seguro pero no fanático. Si su intervención está limitada a, pongamos, 59 segundos, utilizará sólo 50 para confirmar que lo breve, si breve, doblemente breve. Si los demás recurren al insulto o al grito para hacerse notar, el invitado no manifestará superioridad respecto a sus contertulios. La elegancia del que calla debe ser proporcional a la estridencia de los que chillan. Si participa en un programa de libros, el invitado deberá parecer culto pero no pedante. En caso de tener que echar mano al lamentable recurso de las anécdotas, no hace falta que sean auténticas. Eso sí: para evitar la intervención de aludidos, es preferible referirse a personajes muertos.

Perros

Desde que se ha estrenado U24, con su sensacionalista concepción del documental, Hospital Central ya no parece tan truculento. Mejor dicho: puestos a competir en truculencia, gana U24. En el hospital-documental, un niño sufre un ataque filmado con mucho mal gusto. En el hospital-ficción, un anciano silencioso es internado y la doctora comenta que, cuando llegan las fiestas, muchas familias abandonan a sus viejos por los pasillos de los servicios de urgencias. El anciano pone una cara de desamparo por la que hay que felicitar al intérprete: parecía el perro Beethoven que ayer amenizó la tarde de TVE-1. A otros ancianos los dejan clavados delante del televisor, a merced de las catástrofes.

Mariposas

Bernardo Atxaga pasó por el Saló de lectura, programa de libros de BTV, y habló de casi todo. También contó que la palabra mariposa tiene su origen en la expresión "María, pósate", acuñada por los que veían en esos insectos una representación de la Virgen. En Castilla, contó Atxaga, incluso había quien creía que si una mariposa se detiene sobre tu pierna o tu brazo, hay que comprar lotería. Puede parecer ciencia-ficción o herejía pero recuerda el anuncio de la ONCE, con ese calvo inquietante que va repartiendo suerte por las frías calles del mundo. Un anuncio que, por cierto, fue parodiado por Vaya semanita, de ETB. Aparecía otro calvo, más mefistofélico que el de la ONCE y menos poético que la mariposa, que iba contagiando a los transeúntes de un repentino resfriado y culminaba con la misma profética frase: "Te puede tocar a ti".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 11 de diciembre de 2004.

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