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Entrevista:TROTAMUNDOS | ANTONIO MINGOTE - HUMORISTA Y ACADÉMICO | PROPUESTAS

Fascinación cervantina

Anda este caballero tan fascinado con la llanura manchega y los escenarios de El Quijote que acaba de ilustrar una edición especial con ocasión del IV centenario de la obra (Planeta). Humorista y académico, poco dado a los trotes, odia los aeropuertos, ariscos cual molinos de viento.

"En un lugar de La Mancha...". ¿Arrancaría así un relato de sus viajes?

Fácilmente, porque los tres escenarios principales de Don Quijote me son muy cercanos. Cataluña, donde nací. Aragón, donde me crié. Y La Mancha, que tantas veces he atravesado.

¿La locura de Alonso Quijano también le acompaña?

Sí. Sobre todo, me vuelven loco los aeropuertos. Esos lugares que están por inventar, donde uno espera y espera. Sospecho que sus arquitectos son megalómanos. Hacen enormes extensiones de baldosas sin utilidad aparente. Prefiero el coche.

¿Dónde ha sentido sensación de extrañamiento?

En Amsterdam. Paseándola tenía una sensación rara: ¿por qué me gustaba tanto, además de por la belleza evidente? Al fin vi que era su condición de ciudad terminada: sin zanjas ni andamios. Chocante para un residente en Madrid.

¿Adónde hay que viajar al menos una vez en la vida?

A Florencia y Nueva York. A la primera, por ser la cuna del Renacimiento. De allí sales oliendo a civilización, tolerancia y amor. A la segunda, por ser el lugar más sorprendente: un compendio del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de diciembre de 2004