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A las eléctricas se les funden los plomos

Los apagones cuestionan el sistema pese a que ha aumentado la inversión

A las eléctricas se les funden los plomos cada dos por tres. En las últimas semanas, el incendio de un transformador eléctrico prácticamente nuevo de Unión Fenosa en Madrid, de cables de alta tensión de Fecsa-Endesa en Barcelona y de instalaciones de generación de Sevillana-Endesa en Sevilla, más el fallo de ayer en Málaga, han dejado a oscuras a más de un millón de usuarios durante horas en Madrid, Cataluña, Andalucía y Extremadura. Los apagones, en esta ocasión, no se han debido a problemas en la red capilar de distribución, necesitada en todo caso de inversiones, sino a otras causas que han sorprendido a los expertos y a la Administración. Han fallado aparatos nuevos y de alta tecnología y no han funcionado los sistemas de protección.

Los continuos fallos se producen pese a que desde 2001 sube la inversión en la red

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Los incidentes, a diferencia de ocasiones anteriores, no han sucedido en horas punta de demanda ni en medio de una ola de frío. En Madrid, el transformador de Fenosa en la subestación de Cerro de la Plata falló y luego estalló (dos hechos sin explicación aparente), arrastrando en su caída a otras instalaciones de Iberdrola. En Barcelona ardió un cable de alta tensión tecnológicamente avanzado, propiedad de Red Eléctrica de España (REE), pero gestionado por Fecsa-Endesa, y la temperatura era otoñal, y en Sevilla, el generador que falló en Guillena lo hizo de madrugada y sin que funcionaran los cortafuegos que hubieran limitado el problema a la instalación.

Los continuos fallos se producen, además, a pesar de que desde 2001, cuando se registró un gran apagón invernal en Cataluña, ha aumentado la capacidad de generación (hay una potencia sobrante respecto a la demanda máxima de más de 9.000 megavatios sin considerar los nuevos parques eólicos) y a pesar de que ha aumentado la inversión en la red de distribución, que ha pasado de los 1.334 millones de euros de 2001, según datos de la patronal eléctrica Unesa, a 1.685 millones para este año.

Todo ello lleva a pensar que algo nuevo puede estar sucediendo en el sistema eléctrico. Aunque durante los apagones una de las expresiones más repetidas ha sido la de "mala suerte" para justificar el incendio de instalaciones prácticamente nuevas como las de Unión Fenosa en Madrid o las de Fecsa-Endesa en Barcelona, algunas de las explicaciones ofrecidas entre líneas por las empresas permiten adelantar que en el sistema eléctrico, que es una especie de puzzle extremadamente sensible, pueden estar pasando cosas muy preocupantes.

Así, Unión Fenosa ha apuntado a un posible defecto de fabricación del transformador de Cerro de la Plata, fabricado por la multinacional ABB y con un precio aproximado de 1,2 millones de euros. El posible defecto de un aparato de tecnología aparentemente probada, nuevo y construido por "la Boeing" del sector, según define a ABB un directivo de la eléctrica afectada, introduce nuevas incertidumbres en el sistema. ABB, que según ha explicado, colaborará con Fenosa en la investigación de lo sucedido, fabrica el 85% de las grandes máquinas transformadoras que se utilizan en España, según fuentes de las eléctricas y más de 1.300 aparatos para el sector al año.

Otro aparato del mismo fabricante falló en la subestación de Unión Fenosa que ardió en julio en el centro de Madrid. En ese suceso, que todavía se investiga, todo apunta a que se debió a un problema en la instalación del aparato. Y esa instalación la realizaban trabajadores de una multinacional italiana que, también, supuestamente tienen una gran experiencia en su campo.

También el incidente de Sevilla ha puesto de relieve otra cuestión preocupante para el sistema eléctrico como es que los aparatos que deben limitar las consecuencias de un fallo en el suministro no han funcionado correctamente. Eso explica que un cortocircuito como el que se produjo en el generador de la central de Guillena (Sevilla) alterara la tensión de la red y, como el monaguillo que apaga las velas, sofocara una tras otra (según Red Eléctrica, propietaria de la red de alta tensión) todas las subestaciones eléctricas de Sevilla y Huelva, dejando inutilizados grupos de generación de la central térmica Colón y de la central de ciclo combinado San Roque (Cádiz).

Red Eléctrica de España (REE), propietaria de la mayor parte de la red de transporte de alta tensión (en 2003 invirtió más de 1.300 millones en comprar las redes de Fenosa y de Endesa), ha responsabilizado del fallo a Sevillana-Endesa y ésta, a su vez, a Red Eléctrica. Tras las acusaciones mutuas, que no son una novedad, puede estar el hecho de que Red Eléctrica y las empresas que han vendido su red de alta tensión están en periodo de traspaso de llaves y de encaje de responsabilidades. Aunque hay un hecho comprobable, según el director de operaciones de Red Eléctrica, Alberto Carbajo, y es que algunas de las líneas adquiridas están en un estado lamentable. Un ejemplo: en algunas redes se han encontrado osciloscopios (especie de caja negra del tráfico eléctrico) "que tenían papel pero no tinta, o tinta pero no papel". Eso, cuando los había.

Aún hay otro hecho que diferencia estos incidentes de otros pasados. En esta ocasión nadie vincula la palabra apagón a la palabra tarifa (cuya revisión para 2005 está pendiente). En el pasado (febrero de 2002, por ejemplo), el riesgo de apagones, sin mencionarlos directamente, fue esgrimido por destacados representantes de las eléctricas para respaldar sus peticiones de mejor trato al Gobierno. Incluso en la Comisión de la Energía, según admitieron fuentes del organismo en su día, caló la sospecha sobre la repetición de incidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de noviembre de 2004