Secuelas de un beso

Susanne Gustafsson quizás hubiera reprimido sus impulsos amorosos si hubiera imaginado las consecuencias cuando dio un beso en la boca a su compañera sentimental mientras cenaban en un restaurante del centro de Estocolmo. El propietario consideró que la pareja estaba "alterando el orden y la moral" dentro del local y decidió expulsarlas. Bajo protesta, la pareja decidió obedecer la conminación, pero recurrió a la protección de las leyes suecas, por cuyo cumplimiento debe velar el ombudsman de los homosexuales, argumentando haber sido objeto de discriminación por su condición de lesbianas. Un tribunal de primera instancia dictaminó dando la razón al propietario del restaurante, pero el fallo fue apelado y pasó a la jurisdicción de un tribunal de segunda instancia, que ratificó el fallo anterior. Pero el ombudsman piensa que ambos veredictos están equivocados porque no tuvieron en consideración las nuevas leyes referidas a la discriminación por motivos de condición sexual. Los dos fallos se habían adoptado bajo el rótulo de "discriminación ilegal", como puede ser la discriminación por color de la piel u origen étnico, lo que frecuentemente sucede en algunos lugares nocturnos. Ahora el ombudsman estudia apelar a una instancia superior para dilucidar el pleito. El hecho que motivó todo el problema ocurrió durante el verano del año pasado y la pareja que lo protagonizó ya no existe como tal. Pero la justicia sigue su curso.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de noviembre de 2004.

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