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"El equipo está pasado de rosca"

Los técnicos del Valencia culpan a Benítez de haber quemado físicamente a los jugadores

Hay un punto en el que coinciden todos -jugadores, técnicos y directivos del Valencia- para explicar la crisis del equipo: el mal estado físico de sus futbolistas. ¿Las causas? Un técnico del club desveló ayer una de las razones que ha recibido el presidente de la entidad, Juan Soler, por parte de los preparadores para justificar los 42 días y nueve partidos sin ganar: seis derrotas y tres empates. "Los jugadores están muy pasados de rosca de la temporada anterior, iban al 120%, por encima de los umbrales físicos que podían aguantar. Están más tiesos que la mojama", dice ese técnico del club en alusión al trabajo del ex entrenador del Valencia, Rafa Benítez, y de su preparador físico, Pako Aiestaran, ahora en el Liverpool, que no respondieron ayer a las llamadas de este periódico.

"Están más tiesos que la mojama", dicen en el club, donde exculpan a Ranieri de la mala racha

"Hay entrenadores, como Benítez o Luis Aragonés, que exprimen tanto a los jugadores que a la temporada siguiente lo pagan. Ya le pasó a Benítez en la segunda campaña", añade esa misma fuente, que señala también otras causas del pésimo estado físico: la preparación intensiva para la Supercopa de Europa que el Valencia conquistó ante el Oporto y la gira por Japón del conjunto de Claudio Ranieri. Cuando llegó Ranieri al club, ese viaje asiático de agosto ya estaba organizado. Y estos argumentos han convencido al presidente Soler, que descarga a Ranieri de responsabilidad. "Ranieri ha hecho lo correcto", dijo el dirigente tras la derrota en Getafe y tras cargar contra los futbolistas: "Les faltaron agallas".

No todos, sin embargo, comparten la tesis de echarle el muerto a Benítez. "Los jugadores", responde Xisco, extremo izquierdo del Valencia, "hemos tenido un buen veranito para cargar las pilas. Otra cosa es que haya jugadores que acumulen muchos partidos". En efecto, Baraja y Albelda han jugado sin descanso desde que empezó el curso. Y se han quejado de ello. Sin éxito. Ranieri, al contrario que Benítez, sólo confía en 12 o 14 jugadores. El resto, sólo en caso de necesidad. De modo que Baraja, por ejemplo, pese a no entrenarse en toda la semana por unas molestias, jugó los dos partidos que hubo, ante el Inter en Milán y ante el Getafe. Muy mal, por cierto.

Los métodos de entrenamientos han cambiado completamente respecto al curso pasado. Ya no hay un seguimiento individualizado de cada jugador ni tampoco se desmenuza al rival como lo hacía Benítez.

Pero Soler está convencido de que no hay ningún problema en la preparación de Ranieri, que cambió la manera de jugar en el partido de Liga ante el Atlético de Madrid (1-1). Hasta entonces, quería que el equipo presionara más arriba, que actuara con más alegría atacante que el ejercicio pasado. Y le fue bien: marcó 16 goles en sus seis primeros encuentros oficiales. Pero se lesionó Vicente en Bremen y se acabó el invento. Llegó la sequía y el técnico italiano decidió echar al equipo atrás para recibir menos goles y contraatacar. Sin resultados. Ni los delanteros disponían de la velocidad necesaria para la contra -Di Vaio, siendo rápido, fracasó ante el central Córdoba, del Inter- ni los centrocampistas se sumaban al ataque como debían. Estaban sin gasolina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de noviembre de 2004