Reportaje:LA INMIGRACIÓN POR DISTRITOS | Retiro

De punto de encuentro a zona vigilada

El parque del Retiro ha pasado de ser un lugar de reunión de ecuatorianos y colombianos a estar tomado por la policía

El parque del Retiro ya no acoge las reuniones multitudinarias de inmigrantes que, hasta hace pocos meses, se producían todos los domingos. Allí, miles de ecuatorianos, peruanos y colombianos tomaban la zona de la Chopera y aprovechaban para vender alimentos de sus países de origen, cortarse el pelo y jugar al voleibol en las canchas deportivas.

"Eso ya se ha erradicado", dice un policía que habitualmente patrulla por el parque. "Los fines de semana solían montar follón", afirma el agente, "no porque vendieran cosas. Bebían mucho y se peleaban. Además, cuando volvían a casa, muchos estaban tan borrachos que cruzaban la calle sin mirar y había muchos atropellos". "Ahora", dice, "se van a otros lugares como la Casa de Campo y el parque del Oeste".

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El Retiro es uno de los parques más vigilados de Madrid. Todos los días, y a todas horas, varios coches del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Municipal patrullan esta zona verde. Su objetivo es evitar que los vendedores de droga campen a sus anchas. Pero parece difícil vigilar una zona tan extensa. Una pareja de agentes a caballo reprende a una pareja de jóvenes que fuman un porro en la orilla del estanque a media tarde, al grito de "¿qué negro te lo ha vendido?".

La presencia policial tiene otras consecuencias. "Me gusta escuchar a los grupos de música de peruanos que tocan aquí, lo hacen muy bien", dice un hombre de avanzada edad y habitual del parque, especialmente los fines de semana: "Pero el otro día la policía no les dejó. Lo estaban haciendo muy bien, muy bonito", dice, "pero también vendían sus discos, y eso está prohibido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de noviembre de 2004.

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