LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

Los islamistas planeaban atentar en Atocha, la sede del PP y el Bernabéu

El grupo Mártires por Marruecos, la célula islamista recientemente desarticulada y cuyos integrantes detenidos la semana pasada comenzaron a declarar ayer ante el juez Baltasar Garzón, planeaba volar medio Madrid y no sólo la sede de la Audiencia Nacional. Al líder de la célula en España, el argelino Addila Mimon, cuyo verdadero nombre es Dibali Abdellah, se le intervino documentación que marcaba diferentes posibles objetivos terroristas, entre ellos, de nuevo, la estación de Atocha.

Los terroristas tenían un plano callejero marcado también con la estación de Príncipe Pío, edificios emblemáticos como la Torre Picasso y los rascacielos adyacentes, la sede del PP en la calle de Génova -muy cerca de la Audiencia Nacional, el primero de todos sus objetivos-, el Palacio de Exposiciones y Congresos y el estadio Santiago Bernabéu. Eran los principales "entre otros" objetivos, según se desprende de una primera resolución del juez Garzón en la que decreta la prisión incondicional de Addila Mimon y otros cuatro islamistas.

El juez Garzón decreta la prisión incondicional de 12 salafistas interrogados ayer en la Audiencia
El grupo aprovechó las rendijas del sistema penitenciario para crear una amplia red terrorista
La estación de Príncipe Pío y la Torre Picasso figuraban también en el plano de los objetivos

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Los islamistas se dividían en tres grupos: uno formado por reclusos de distintas cárceles; otro radicado en Levante, y un tercero del que formarían parte varios de los autores del 11-M. Garzón ordenó ayer el ingreso en prisión incondicional de 12 de los 13 detenidos la semana pasada: los ocho capturados el jueves en Madrid, Cádiz y Valencia, y cuatro de los cinco integristas que ya estaban en prisión.

El grupo de los presos

Según Garzón, la primera célula fue formada por Mohamed Achraf, el terrorista islámico preso en Suiza, como un grupo de tendencia salafista radical denominado Takfir Waq Hijra, partidario de la yihad (guerra santa) y que también habría inspirado los atentados del 11-M. Entre los miembros captados por Achraf en la prisión de Topas (Salamanca), entre los años 2001 y 2003, figura Addila Mimon, quien tenía intención de volar la Audiencia Nacional.

En el segundo nivel de este grupo existiría otra estructura con los mismos rasgos de los anteriores (salafistas radicales, predispuestos al martirio mediante suicidio), cuyos miembros estarían dispuestos a sustituir a los de primera línea cuando estos llevasen a cabo sus atentados o fuesen detenidos.

Junto a Mimon formarían parte de la célula Soubi Kunic, miembro del GIA argelino, perteneciente al grupo de Abdelkrim Bensmail y Allekema Lamari, este último conocido como el séptimo suicida de Leganés. Kunic, detenido en 1997, está cumpliendo una condena por terrorismo.

Otros miembros serían Mohamed Amin, un palestino con hasta 17 identidades distintas; Aspri Smali, un recluso considerado extremadamente agresivo y violento, que actuaba siempre a las órdenes de Mimon, y el marroquí Mustafa Zanibar, que ejercía gran influencia sobre los demás del grupo. A primeras hora de la tarde, Garzón decretó la prisión incondicional de Soubi, Smali, Amin y Zanibar, antes de proseguir los interrogatorios de otros ocho presuntos integrantes del grupo.

El magistrado de la Audiencia Nacional explica en sus autos que la integración en organización terrorista de los salafistas imputados "debe abordarse desde una perspectiva diferente". "En general, cuando se trata del terrorismo integrista islamista (...) nunca va a existir una organización con una cohesión estricta, sino que se tratará de una distribución lineal u horizontal de funciones", explica Garzón.

Los miembros apenas están liderados por el emir del grupo, que les otorga una dirección ideológico-religiosa radicalizada e integrista que les dispone incluso para el martirio. Cualquier acción que se desarrolle contra el infiel (robos, falsificación, tráfico de drogas), estará amparada por la yihad siempre que se dedique a "atacar, producir dolor y eventualmente acabar con el enemigo del islam". La referencia a organizaciones como Al Qaeda es meramente anec-dótica o referencial.

"En este caso se trata aparentemente de una estructura organizativa básica pero dispuesta desde su inicio a cometer las acciones más atroces". El juez agrega que, "aprovechando las rendijas del sistema penitenciario" consiguieron armar un grupo terrorista dispuesto a la yihad en su sentido más perverso.

Célula en Levante

Tras los interrogatorios de la tarde, el juez averiguó que Mohamed Achraf habría conseguido, a lo largo de 2004, estructurar otro grupo de personas en la zona de Levante, aprovechando estructuras anteriores vinculadas con el GIA argelino y con Allekema Lamari.

En otro auto dictado a medianoche de ayer, Garzón decretó la prisión incondicional de cuatro de los integrantes de este grupo de salafistas extremos: Djilali Mazari, emir local del grupo, bajo cuya dirección se estructuró aquél; Hocine Kedache, que habría prestado cobertura a Allekema Lamari; Salah Zelmat, persona de confianza del grupo que habría escondido cartas incitando a la yihad, y Ahmed Chebli, vinculado a tareas de contacto entre los miembros del grupo. Junto a ésos, ordenó la busca internacional de Abdemalek Chebli, Reda Cherif y Djamel Sediki, a efectos de extradición.

Por otra parte, Mustapha Maimouni, preso en Marruecos y vinculado con los atentados de Casablanca en 2003, siguiendo instrucciones de Malek el Andalusi, fundó en 2002 dos células que se integrarían en la red Al Qaeda, una en Kenitra (Marruecos) y otra en Madrid. En la célula de Madrid se integraron, entre otros, Jamal Zougham (preso por los atentados del 11-M) y Sirham el Tunecino, fallecido en el suicidio de Leganés.

Entre los integrantes de la célula de Madrid se encontraban Abderrazak Azzi, quien habría viajado a Afganistán para realizar cursos de adiestramiento en el manejo de las armas; Abdelkrim el Ouzzani, inquilino del piso de la calle Moncada, de Madrid, donde tenían lugar las reuniones del grupo; y los hermanos Noureddine y Azzedine Bellid. Para todos éstos Garzón decretó prisión provisional incondicional. Asimismo, decretó la busca a efectos de extradición de Mustapha Maimouni, Abdelatif Mouratik, Mohamed Larbi Ben Selam, Mohamed Ouzzani, Samir Ben Abdellah, Mohamed Afalah y Said Rehou.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 02 de noviembre de 2004.

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