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Crítica:CLÁSICA

Vocación flamenca

Andaba desde siempre Mauricio Sotelo (Madrid, 1961) buscando la integración del flamenco en su música, que culmina en su Cuarteto nº 2. Se parte del colmo de la sofisticación sonora, que es eso que llamamos música contemporánea, y el flamenco sirve para rematar lo que sin él se ofrecería incompleto. Tanta es la vehemencia de Sotelo por conseguir su propósito que quizá en la primera parte de la obra todo queda demasiado explícito. Pero en las otras dos las cosas cambian a mucho mejor. La Bulería es un logro magnífico que bien pudiera pasar a formar parte de una antología de la música española más actual, y la Seguiriya y ese final que revela la estructura cíclica de la partitura resultan de una gran eficacia emotiva redondeando una obra espléndida. El Artemis respondió con seguridad y conocimiento, como el estupendo cantaor que es Arcángel.

Liceo de Cámara

Cuarteto Artemis. Arcángel, cantaor. Obras de Arriaga, Sotelo y Mozart. Auditorio Nacional. 27 de octubre.

El Cuarteto Artemis es sensacional. Su versión del Cuarteto nº 1 de Arriaga fue ejemplar, y el Cuarteto K590 de Mozart se dijo con toda la entrega que necesita obra tan dura. El encore ofrecido, la Cavatina del Op. 130 beethoveniano, cerró, milagroso, una sesión de alto voltaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de octubre de 2004