Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:TROTAMUNDOS | PAU DONÉS -MÚSICO- | VIAJE DE AUTOR

Veinte francos gracias a 'La Flaca'

Hagan memoria porque puede que en 1996 viajaran por Francia. Y puede que parasen a repostar e

n una gasolinera. Y puede que entonces le vieran a él: guitarra en mano, tocando lo que meses después sería un pelotazo. Hablamos del padre de La Flaca, que al frente de Jarabe de Palo acaba de sacar nuevo disco: 1m2.

Usted, cuando viaja, ¿es de los que miran o de los que ven?

De los que contemplan mogollón, diría. Piense que de gira te haces un trayecto Barcelona-Málaga, por ejemplo, y da tiempo a pensar mucho, parar a comer o a tomar algo, descubrir sitios de España increíbles y volver a la carretera.

Pero íbamos a hablar de Londres, 1996. Y de La Flaca . ¿De verdad ha pasado tanto tiempo?

De verdad, ¿parece mentira, no? Fui a Londres a grabar y mezclar el disco. La compañía me pagaba el avión y dietas, pero yo decidí gastar buena parte del dinero en comprar allí una furgoneta Volkswagen de segunda mano, para regresar a España con ella y con el master del disco. Imagine cómo iba yo: conduciendo y con mi primer disco. Me sentí casi como un Rolling Stone.

Ya lo visualizo, tipo escena de película de carretera.

Cruzo el Canal, atravieso París, prosigo viaje y a 300 kilómetros de la frontera con España me quedo sin gasolina y sin un duro para repostar. Conseguí llegar a una gasolinera y me puse a pedir dinero, pero no me hicieron caso.

Entonces ideó el plan B.

Saqué la guitarra y me puse a tocar el disco que acababa de grabar. Conseguí 20 francos que me permitieron llegar hasta Perpiñán, así que puede decirse que La Flaca me sacó de un gran apuro.

¿Llevaba esa vieja bolsa de deporte que le acompaña en todos sus viajes?

Seguro. La llevo siempre superorganizada. En función de los días que vaya a estar fuera, meto camisetas, tejanos, gayumbos y poco más. Tardo diez minutos y la organizo dos días antes de la marcha. Y la noche anterior duermo mal, porque me cuesta salir de casa.

¿También adaptarse al frío hotel funcional?

No, porque según llego a la habitación abro la bolsa y voy tirando prendas aquí y allá para crear la impresión de desorden doméstico. Luego, en casa añoro las habitaciones de hotel.

Si voy con usted en su furgo, ¿parará por lo menos a hacer un pis?

Yo soy de los que no paran más que a echar gasolina. Me gusta el viaje de tirón. Además soy más voyeur que conversador y suelo llevar una cinta de mis favoritos del rock como acompañamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004