Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Una nueva cara para la orquesta

Yaron Traub, que será el director titular de la Orquesta de Valencia, pretende dar un sonido propio a la formación

Yaron Traub mantiene una excelente relación con Daniel Barenboim. Ambos son pianistas y directores de orquesta y ambos músicos judíos coincidirán en Valencia en 2006. El primero será el director titular de la Orquesta de Valencia (OV) a partir del próximo año y entre sus primeras actuaciones ha acordado con el gran músico argentino que protagonice un concierto en el Palau de la Música. Fue Barenboim quien lo descubrió en el festival de Bayreuth y le invitó posteriormente a trabajar con la prestigiosa Sinfónica de Chicago como director asociado.

Acompañado en su primera comparecencia ante los medios de comunicación por la presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, y del subdirector de música, Ramón Almazán, Traub no dudó ayer en calificar de "fantástico" el proyecto de Barenboim de unir a músicos palestinos e israelíes en una misma orquesta. "La música es el único modo de hacer cambiar, de transformar el odio y el miedo", señaló. "Sería maravilloso poder hacer algo similar" en Valencia, añadió el músico israelí, que se puso más serio cuando se le preguntó si interpretaría obras de Wagner en su país. Dijo que los músicos son ante todo personas, y sugirió que si ellos se niegan, "Wagner puede esperar".

Traub, de 40 años, dirige hoy a la Orquesta de Valencia en un concierto en el que se interpretará la Sinfonía nº 4 de Chaikovski y se estrenará Concierto para percusión y orquesta, de André Jolivet, con la participación del solista Javier Eguillor.

Será una manera de calentar motores que tendrá continuidad hasta que finalmente asuma la dirección de la OV por tres años. Traub ya conocía con anterioridad la formación. No en vano, fueron los propios profesores-músicos quienes le eligieron como sucesor de Miguel Ángel Gómez Martínez en una votación en la que obtuvo una amplia mayoría y en la concursaban otros candidatos también propuestos por la dirección del Palau de la Música.

En inglés y con nociones de castellano, que está aprendiendo, Traub no escatimó elogios hacia la programación del Palau de la Música y de la Orquesta de Valencia. "Se trata de una orquesta magnífica, que cuenta con gran experiencia a pesar de la juventud de muchos de sus miembros", sostuvo. Puestos a destacar alguna cualidad, citó la "disciplina y a los solistas, que son maravillosos". Entre los aspectos a mejorar: "aunque parezca raro, quizá la independencia de la orquesta". Explicó, recordando al director que dijo "admirar" más, Celibidache, que en el mejor de los casos, el director no tiene que hacer nada, hasta conseguir que se actúa como en una orquesta de cámara. El director "no hace sonidos, pero es el que transmite impulsos a la orquesta. De la interrelación de ambos puede surgir una obra de arte". agregó.

Antiguo asistente de Mehta y de Bernstein, ganador del premio de dirección del Festival de Aspen e hijo del anterior concertino de la Filarmónica de Israel, Traub asume el reto de "crear una cara propia" para la Orquesta de Valencia, que adquiera un "sonido propio" al igual que formaciones como la Filarmónica de Berlín o la Sinfónica de Chicago, "que todo el mundo sabe lo que son".

El director incidirá en el repertorio actual de la formación, romántico, alemán y de la primera mitad del siglo XX, e "insistiremos en las obras de la primera escuela de Viena, con Mozart, Haydn y Beethoven", además de introducir los compositores de la llamada segunda escuela, con Schönberg, Berg y Webern". "Son las mejores escuelas para formar a los músicos", indicó.

Traub piensa fijar su residencia en la ciudad cuando asuma la dirección titular.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004