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Crítica:POESÍA

El más allá en la vida

Integrado en antologías recientes como 10 menos 30, La lógica de Orfeo o Yo es otro, Lorenzo Plana representa una de las más prometedoras líneas de la nueva poesía española: la que busca la convivencia de lo real y lo metafísico.

"Debo encontrar el más allá en la vida": así inicia Lorenzo Plana (Lleida, 1965) el poema Las rocas. Es uno de los últimos del libro con que obtuvo el Premio Ciudad de Burgos en su trigésima edición (un premio que, en los últimos años, ha venido cargado de aciertos) y que pone de relieve que su autor se ha movido en el terreno difícil donde conviven las dos posibilidades poéticas que ofrece el lenguaje: el realismo y lo irracional, lo en apariencia sencillo y claro y lo complejo y oscuro. Esa convivencia, de la que, entre otros observadores de la poesía española, ha dado cuenta Luis Antonio de Villena en su última antología de jóvenes poetas, se refleja en La lenta construcción de la palabra de manera equilibrada, como si su autor hubiera querido evitar que una de las vertientes se impusiera a la otra. El amor como sentimiento contradictorio, la memoria como lugar donde se relacionan lo visible y lo oculto ("Había un pacto libre con lo oscuro"), la enfermedad como sombra que acude, de manera más intensa que en libros anteriores, al poema cuando el poeta vislumbra la frontera de los cuarenta años. La indagación en esos mundos deriva, inevitablemente, en una lírica propensa a la meditación existencial, aunque con el sesgo metapoético que se anuncia en el título. La lentitud, en poesía, remite a términos como madurez, a una disposición reflexiva, rigurosa frente al lenguaje, a una concepción del tiempo distinta a la acuñada en la más temprana juventud, en la que la muerte deja de ser un ente metafísico para convertirse en una amenaza cercana, en una verdad que se anuncia. Nada que no haya contado la poesía con anterioridad, es cierto. Pero en el caso de Plana, ese acercamiento a las realidades de las que siempre se ha nutrido el poema, se produce, incluso dentro de un mismo poema, basculando en las dos opciones de lenguaje arriba señaladas. Esa dualidad, cada vez más frecuentada por la joven poesía española, se puede constatar de una manera muy rotunda en el acercamiento a la muerte: lo real ("Ha sonado el teléfono: / nos hablan de la muerte de un amigo") convive con lo imaginario ("Una arboleda negra en el futuro / da cuenta de la muerte"). También en el amor, y en el acercamiento a la naturaleza, y en la memoria, en la que, en una dualidad complementaria a la señalada, la infelicidad asoma inevitable hasta oscurecer los aspectos más amables de la vida evocada, incluso cuando se trata de la infancia (léanse a este respecto poemas como Infancia roja o Mi madre pinta junto a un río, o Ciervo en los que la evocación del pasado aparece teñida por una fatalidad inminente). La de Plana es, en fin, una poesía que refleja una realidad inestable: la de un sujeto poético que intenta explicarse atendiendo a lo visible y, a la vez, buceando en un mar oscuro cuyos detalles sólo existen cuando se hacen lenguaje.

LA LENTA CONSTRUCCIÓN DE LA PALABRA

Lorenzo Plana

DVD. Barcelona, 2004

74 páginas. 9 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 2004

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