El Ayuntamiento asegura que el tren ligero a Sanchinarro vulnera el Plan de Urbanismo

El trazado arrasará 11.000 metros de zona verde, según los estudios municipales

El Ayuntamiento de Madrid exige al Gobierno regional que soterre parte de la nueva línea del tren ligero proyectada entre Pinar de Chamartín y Sanchinarro. Las autoridades municipales consideran que, de ir en superficie, vulneraría el Plan General de Urbanismo, el trazado arrasaría más de 11.000 metros cuadrados de zona verde y causaría molestias de ruido a los vecinos, al discurrir el tren a sólo 15 metros de las viviendas. Las alegaciones del Ayuntamiento, que formulará antes del 10 de octubre, pueden originar un nuevo enfrentamiento con el Ejecutivo regional.

La nueva línea planeada por el Gobierno autonómico que preside Esperanza Aguirre discurre tres kilómetros bajo tierra y otros dos en superficie por el término municipal de Madrid. Este trazado, según fuentes del Ayuntamiento, produce "aspectos negativos" en la ciudad.

¿Cuáles son esos aspectos negativos? El trazado en superficie supone la creación de una barrera adicional, que se acentúa en en las zonas donde la línea férrea pasa de ser subterránea para aflorar a la superficie y viceversa, según las mismas fuentes. "Esta política es contraria al modelo de ciudad integradora que propugnamos. No parece adecuado que en los nuevos desarrollos del norte de Madrid, con un diseño moderno, se implante una infraestructura que condiciona la permeabilidad de los barrios", explica un portavoz municipal.

El trazado mixto supone la existencia de continuos cambios de rasante de la vía con pendientes no deseables para la explotación y conservación del material móvil, además de afectar a la comodidad y seguridad de los viajeros del tren ligero.

Por otra parte, el equipo del alcalde Ruiz-Gallardón considera que el tren ligero -una especie de metro, pero menos pesado- ocasionará molestias de ruido a un importante grupo de vecinos del nuevo barrio de Sanchinarro, ya que discurrirá a sólo unos 15 metros de distancia de las viviendas en la práctica totalidad del trazado en superficie. Sin embargo, el consejero de Transportes, Francisco Granados, replica que está "convencido" de que su tren ligero "no tiene impacto acústico" para los vecinos. "Es un tipo de tren muy silencioso, como hemos podido comprobar hace unos meses en Francia", agrega.

Transbordos más complejos

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Otra de las consideraciones municipales sostiene que el sistema de tren ligero que quiere poner en marcha la presidenta Aguirre implanta un modo de transporte distinto de la red de metro, lo que dificulta las conexiones entre ambos sistemas de transporte y obliga a los pasajeros a realizar transbordos más complejos.

El tren ligero que discurrirá por Sanchinarro supone poner en esta parte de la capital "un sistema de transporte limitado en su capacidad de adaptación a futuros crecimientos" urbanísticos y de población. Fuentes del Ayuntamiento señalan, por contra, que en la actualidad están siendo ampliada las capacidad de las líneas 1 y 3 de metro gracias a que este tipo de infraestructuras así lo permite.

"El tren ligero no estaría en condiciones de absorber en el futuro una mayor demanda de pasajeros, dado que la capacidad de los vehículos está limitada a un número pequeño de viajeros", señala un técnico municipal. "Tampoco sería operativa su extensión a otras zonas próximas de la ciudad que requieran nuevas líneas de transporte de gran capacidad, ya que la duración del trayecto se haría mayor, debido a la moderada velocidad máxima a la que circulan estos convoyes y al elevado número de paradas que tienen en su recorrido".

El equipo de Ruiz-Gallardón considera, además, que el soterramiento de los dos kilómetros de trazado que son objeto de la disputa tendría "un coste adicional" perfectamente asumible para la Comunidad. "No es demasiado caro. Nosotros calculamos que enterrar esa parte de la línea sólo costaría unos 25 millones de euros más de lo presupuestado por el Gobierno regional", según medios municipales.

Que pague el Consistorio

El consejero de Transportes, Francisco Granados, responsable directo del proyecto de ampliación del metro prometido por la presidenta Aguirre, coincide en estas estimaciones económicas. Pero a continuación añade: "Sí, pero que ese dinero lo ponga el Ayuntamiento. Porque la Comunidad no puede hacer frente a un desembolso mayor".

Al margen de estas consideraciones, el pliego de alegaciones que el Ayuntamiento de Madrid formulará -antes del próximo 10 de octubre- contra el proyecto del Gobierno regional sostiene que éste "no se ajusta al planeamiento urbanístico vigente" y violaría el Plan General de Ordenación Urbana de 1997. Además, los expertos del Consistorio calculan que el trazado del tren ligero en superficie arrasará más de 11.000 metros cuadrados de zona verde y ocupará unos 1.300 metros de vías públicas.

"El modelo de ciudad que propugna el equipo de gobierno municipal es el de una ciudad integrada e integradora, del que forma parte el transporte público. Pero el trazado de esta línea de tren ligero supondría una fractura urbana innecesaria. Sería una herida en la ciudad. Por eso, el alcalde apuesta por una red de transporte 100% subterránea, como la que él realizó con Metrosur cuando era presidente de la Comunidad de Madrid", resalta un estrecho colaborador del alcalde. "Ésa es la misma filosofía que nos ha impulsado a proyectar el soterramiento de seis kilómetros de la M-30 en el tramo del río Manzanares. El objetivo es cerrar la herida que ahora supone la M-30", agrega.

El Gobierno de Aguirre puede tirar para adelante, desoyendo las exigencias del equipo de Gallardón, ya que la Ley del Suelo le permite realizar su proyecto sin contar con el visto bueno municipal, apoyándose en que es una obra de interés general.

La 'gracia' del tranvía

El trazado de la línea del tren ligero -una especie de tranvía moderno que no precisa cables por el aire- está perfectamente diseñado, según el consejero de Transportes, Francisco Granados. Y lo explica: "Hemos decidido que discurra unos dos kilómetros en superficie por Sanchinarro porque es la zona ideal para que esto sea así. De esta forma, sería más usado para los vecinos, que podrán subir al tren fácilmente y hacer así desplazamientos cortos. Si soterramos ese tramo, perdería toda su gracia y toda su utilidad".

Granados discrepa de los argumentos que esgrime el equipo de Gallardón, también del PP. "Para hacer una línea soterrada, habríamos optado por un metro convencional, en vez de por un tren ligero", dice. "Nosotros no vamos a llevar una línea de metro o de tren ligero donde no lo quieran las autoridades municipales. Así que si el Ayuntamiento de Madrid no quiere que lo llevemos a Sanchinarro...".

"Nos enteramos de este proyecto por la prensa. Lo lógico es que la Comunidad lo hubiera presentado antes en el Consorcio de Transportes, en el que estamos ambas administraciones", se queja un miembro del equipo de Gallardón.

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