MOTOCICLISMO | Gran Premio de Japón

"El peso ha sido decisivo", se queja Elías

Subieron al podio, a los dos lugares de honor, y se saludaron casi sin mirarse, respetando a duras penas el protocolo, como si de Rossi y Biaggi, íntimos enemigos, se tratara. Tampoco se hicieron mucho caso a la hora de jugar con el cava, asunto éste donde el tercero en discordia, el japonés Hiroshi Aoyama, pagó los platos rotos. Y todo por culpa de los kilos, los que le faltan, según algunos, a Pedrosa, una limitación ésta que le favorece en carrera.

"Una vez más he estado delante, luchando por la victoria, pero al final se ha visto claro que la diferencia entre los 44 kilos de Pedrosa y los 57 míos son importantes, decisivos, y quien diga lo contrario miente. Algo habría que hacer. He hecho todo lo que he podido y creo sinceramente que Pedrosa no era más rápido que yo", se lamentó Elías tras la carrera. Nunca un segundo puesto le sentó tan mal al piloto manresano. Preguntado Pedrosa al respecto, el chaval puso cara de hastío y respondió de forma lacónica: "Yo creo que Toni tampoco pesa mucho más que yo".

El debate se abrió al principio de temporada, desde el mismo instante en que Pedrosa, un recién llegado a la categoría de 250cc, comenzó a ganar carreras. Fueron varios los directores que solicitaron a la organización que se estableciera un peso mínimo, de tal modo que, sobre la báscula, la moto y el piloto llegaran a una cifra determinada. Así ocurre en 125cc, pero no en las categorías superiores, donde jamás se dio este debate... hasta que Pedrosa comenzó a ganar.

"Yo no puedo hacer más de lo que he hecho hoy [por ayer]", reflexionó un Elías cuya trayectoria en el Mundial ha sufrido un cambio considerable. Hasta el Gran Premio de Portugal llevó un chasis nuevo, el que le imponían los mecánicos de Honda, su marca. En Estoril logró recuperar la montura que había llevado durante la pretemporada, y ganó. Ayer, en Motegi, repitió con aquella, y consiguió un segundo puesto que recibió los parabienes generales, pero no los del propio corredor, a vueltas con los kilos de su rival: "Ha sido una carrera muy dura y yo me encontraba muy fuerte. Pero no he podido hacer nada y, aunque lo seguiré intentando en los grandes premios que quedan, creo que será muy difícil para mí si las cosas no cambian, ya que hoy todo me ha ido muy bien y aún así me ha resultado imposible luchar por la victoria".

En el otro bando, Pedrosa lucía una sonrisa inacabable, ajeno a un debate, el del peso, del que intenta huir. "Si ganaran, no se quejarían", repitió en voz baja tras un triunfo, el quinto de la temporada, que llegó pese a sufrir una caída en el entrenamiento del viernes que le provocó una fisura en el dedo meñique del pie derecho. Con su victoria, y su cojera, se fue Pedrosa de Motegi, tras tachar otra fecha del calendario que le separa del título mundial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de septiembre de 2004.

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