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Reportaje:FUERA DE RUTA

Historia tejida con hilos de colores

Seis tradicionales mercados indígenas a 2.000 metros de altura

Charlar, regatear y comprar. Telas en Chichicastenango (Guatemala), Pisac (Perú), Tarabuco (Bolivia) y Otavalo (Ecuador); cerámica en Ráquira (Colombia) y piezas artesanas de madera en Quibor (Venezuela).

El día que se celebra el mercado es un día importante y la cita no se cancelará aunque haga mal tiempo. Se charla, se cierran tratos, se vende la producción y se compra lo necesario. Todos participan: los indígenas, vestidos con sus mejores galas; los mestizos, con ropa de faena; los mercaderes foráneos, discretos; los turistas... Los pueblos cambian su ritmo a medida que el comercio se extiende por calles y plazas. El lugar de los coches lo ocupan los puestos. Las rejas de las ventanas sirven para colgar artículos, las paredes de las casas se convierten en escaparates, y los árboles, en pilares de tenderetes. Un espectáculo único.

Las mercancías suelen estar agrupadas por temas. Y las más impresionantes son las telas, que evidencian una larga tradición. En los pueblos precolombinos mayas e incas, los textiles tenían una importancia especial; aparte del uso como abrigo, en las telas plasmaban su visión de la vida y su historia. Los incas no tenían escritura y dejaban constancia de fechas y acontecimientos en los quipus, entramados de nudos y cuerdas. Los colores, dibujos y calidad del hilado son diferentes en cada región.

Pero color aportan también otros artículos: desde productos agrícolas (arroces, maíces, papas, hortalizas, frutas...) hasta pequeños electrodomésticos y menaje, ropa de hogar, vestido y calzado, herramientas, hierbas medicinales, juguetes, muebles, artesanías... El plástico y los sintéticos están ganando espacio al barro y la madera, y los jeans desteñidos compiten con las ropas tradicionales.

CHICHICASTENANGO

(GUATEMALA)

- Jueves y domingos. A 144 kilómetros de Ciudad de Guatemala.

En Chichicastenango se aprecia la fusión de las religiones maya y cristiana. Sobre la base de santuarios mayas se construyeron las iglesias enfrentadas de Santo Tomás y El Calvario. En la primera se encontró el famoso libro Popol Vuh, escrito en maya-quiché con alfabeto latino, que cuenta la historia y cosmovisión quiché desde la creación del mundo hasta la conquista española. En la escalinata de piedra original del templo maya arde siempre el fuego de la vida, del que los indígenas toman las brasas para sus incensarios. En el interior de la iglesia, con pocos bancos y grandes espacios cubiertos por velas, flores y telas, los feligreses escuchan al párroco católico y al sacerdote mayor maya.

En el mercado local destacan los textiles: telas, huipiles (camisas), fajas, listones (cintas largas para recoger el pelo), anacos (faldas), hamacas, mochilas, manteles... Igualmente se encuentran máscaras de animales (jaguares, cocodrilos), de santos y ángeles; cestería de palma, paja y sisal (agave), y cerámica (tosca sin barnizar o esmaltada y con dibujos). En las figuras de madera destacan las frutas. Y por último, joyería de plata y jade, cuero y angelitos de cera.

QUIBOR

(VENEZUELA)

- Todos los días, los fines de semana hay más puestos. A 35 kilómetros de Barquisimeto.

Quibor es un pueblo que de indígena sólo conserva su nombre, que significa "sembrar y cosechar". Es punto de encuentro de los artesanos de la zona. La especialidad es la madera, aunque también trabajan vidrio, papel, barro, marionetas, bisutería, piedra calcita y textiles. Los colores naturales y las maderas de distintas durezas de los árboles caracalí, zapatero, curari, ébano, cedro, caoba o roble son las estrellas de la zona. Fabrican todo tipo de muebles, objetos útiles y de decoración. A pocos kilómetros, en Guadalupe, los artesanos se dedican íntegramente a la madera. Y en Tintorero trabajan en exclusiva los textiles (son famosas las hamacas).

RÁQUIRA

(COLOMBIA)

- Fines de semana. Se sitúa a 190 kilómetros de Bogotá, muy cerca de Villa de Leyva.

Ráquira es un pequeño pueblo repleto de acogedores restaurantes y tiendas con todo tipo de artesanías y de anticuarios en casas pintadas de alegres colores. Lo más importante aquí es la cerámica. En una de sus plazas se encuentra una escultura de barro de una mujer sentada en el suelo dando forma a una vasija rodeada de ollas, platos y cuencos.

OTAVALO

(ECUADOR)

- Sábados. A 95 kilómetros al norte de Quito.

Los textiles otavalos son conocidos en medio mundo. Ellas visten falda azul marino, camisa blanca bordada, chal azul sobre la cabeza o los hombros y collar de bolitas doradas con muchísimas vueltas. Ellos, camisa y pantalón blancos, poncho azul y trenza a la espalda.Antes, los turistas madrugaban para ver bajar de los cerros a los indígenas cargados con los productos para el mercado; ahora, los indígenas esperan la llegada de los autobuses cargados de turistas.

PISAC

(PERÚ)

- Domingos. A 30 kilómetros al norte de Cusco.

Al llegar, hay que dejarse llevar por el olor para llegar a un gigantesco horno de leña donde cuecen pan y unas deliciosas empanadillas de queso. ¿Qué se compra? Textiles de todo tipo. En cerámica destacan las reproducciones de vasos incas y figuras eróticas de culturas anteriores a los incas que los vendedores jurarán que son auténticas. También se encuentran los famosos toritos de Pucará, que dan buena suerte y que se ven colocados en los tejados de las casas. Por encima de la ciudad, en las laderas de las montañas, se pueden visitar espléndidos restos incas.

TARABUCO

(BOLIVIA)

- Domingos. A 60 kilómetros de Sucre.

Los diseños tradicionales en las telas de los tarabucos son centrados y simétricos. Dividen la pieza en bandas horizontales donde representan personas, animales, fiestas, bailes, labores agrícolas, bodas, incluso la muerte en pequeñas figuras sobre fondo blanco. Las lanas suelen ser de llama, alpaca, oveja y algodón. La de alpaca es liviana, muy caliente e impermeable. Son especialmente originales los sombreros de los indígenas. Ellos lucen el antiguo casco colonial español de cuero con adornos, y ellas, una viserita llena de lentejuelas.

GUÍA PRÁCTICA

Información

- Turismo de Centroamérica (914 57 34 24 y www.visitcentroamerica.com).

- GUATEMALA: oficina de turismo en Guatemala (00 50 23 61 14 10 y www.mayaspirit.com.gt).

- VENEZUELA:

oficina de turismo en Caracas (00 58 21 25 76 90 32 y www.turismoparatodos.org.ve).

- COLOMBIA: en Bogotá (00 57 16 11 41 85 y www.turismocolombia.com).

- ECUADOR: turismo en Quito (00 59 322 50 75 59 y www.vivecuador.com).

- PERÚ: oficina de turismo en Lima (00 51 12 24 31 31 y www.peru.org.pe).

- BOLIVIA: turismo en La Paz (00 59 122 35 37 13 y www.desarrollo.gov.bo).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de septiembre de 2004

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