OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Un paso atrás

Las oposiciones de este año para el ingreso y acceso al cuerpo de profesores de secundaria han supuesto un paso atrás con respecto a convocatorias anteriores: ¿cómo es posible que un proceso de concurso-oposición diseñado a los efectos de seleccionar trabajadores para ejercer la función pública, concretamente la docencia en la educación pública, se transforme en una especie de cónclave hermético? La Consejería de Educación de Madrid ha tomado una decisión con respecto a la forma de corregir la primera prueba: que ésta se realice mediante la lectura del tribunal a puerta cerrada y sin ninguna posibilidad de acceso de los implicados.

Considero que esta decisión las ha hecho menos transparentes, al menos en los siguientes aspectos: 1) No hubo publicidad sobre esta decisión, lo cual no es un aspecto menor: la letra pasa a ser la principal vía de acceso a los conocimientos de los opositores, por lo cual se transforma, consciente o inconscientemente, en un criterio de corrección. ¿Qué han hecho los tribunales cuando no la entendían? ¿Han quedado pruebas sin corregir por este criterio? 2) No existen garantías de que "todas" las pruebas se hayan leído con la "profundidad necesaria" como para acceder al conocimiento reflejado en las mismas. 3) Tampoco tenemos garantías de que las pruebas hayan sido leídas por todos los miembros del tribunal (que no se las hayan repartido), aunque sí tenemos pruebas de que el tiempo empleado en la corrección ha sido significativamente menor al empleado, por ejemplo, en la oposición de 2002 (curioso, ¿verdad?). 4) Los sobres con las pruebas no se abrieron de forma pública, ¿quién y cómo se custodiaron los sobres entre el final de los ejercicios y la apertura de los mismos?

No quiero poner en duda el buen obrar de los tribunales; sin embargo, al haberse transformado en un proceso oculto a la mirada de los implicados (no público), el procedimiento mismo genera dudas e interrogantes y ha dejado sólo en la buena voluntad el que no se cometan irregularidades. Está claro que cuanto más público y transparente es un procedimiento menos proclive a las dudas y a las irregularidades es. Entonces, ¿por qué se ha transformado en un cónclave hermético esta parte del procedimiento, perdiendo así el carácter público que tenía?

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de agosto de 2004.

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