TIROS LIBRES | Atenas 2004 | BALONCESTO: GASOL Y SUS COMPAÑEROS SE CONSOLIDAN EN EL LIDERATOColumna
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El partido dormidera

Existen partidos inciertos, como el del debut ante China, en los que el estado de alerta surge por la inseguridad que provoca la presentación en sociedad. Hay otros, como el de Argentina, que no necesita más que la simple mención del rival para caer en el necesario estado de excitación. Y luego están los partidos empanada o partidos dormidera. Véase el España-Italia. Póngase una euforia creciente, mézclese con un gran triunfo anterior, añádase un rival lejos de glorias pasadas y aderécese todo con un horario nada habitual. Conclusión, un partido para olvidar. Afortunadamente, entre el estado de gracia en el que habita nuestra selección, el nuevo estilo italiano y, como mucho, cinco minutos de juego reconocible, la victoria cayó al zurrón y deja a España a un palmo de lograr el primer puesto del grupo y un buen cruce en los cuartos. Aunque con el lío que han montado los NBA en el otro lado, a saber con quién nos encontramos.

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La salvación en estos atípicos días pasa por que algo o alguien ejerza de despertador y saque al personal de la caraja. España jugó con la sábana pegada los primeros 17 minutos. Ni ataque, ni defensa, ni nada. Gasol andaba por ahí y Navarro ni eso. Lo del alero empieza a preocupar. Si no estuviésemos hablando de él, habrían saltado todas las alarmas, pero, sabiendo cómo se las gasta, la esperanza en su resurrección es casi inextinguible. Pero su crédito tampoco es ilimitado. Tuvo que salir Dueñas para que el despertador sonase aunque fuese bajito. Dos canastas y otras tantas asistencias del gigante fue lo que necesitó España para irse al vestuario al mando. También ayudaron las nuevas maneras de Italia, que, en contra de su historia, practica el ataque suicida y sus hombres exteriores juegan como si fuesen Kobe Bryant: alternando buenos tiros con otros irresponsables.

A la vista de lo poco que había costado remontar y aprovechando el parón, los jugadores españoles volvieron de los vestuarios con la misma empanada inicial, que se transformaba en monumental cuando se trataba de rebotear. Las dobles oportunidades y ahogar a Gasol con una zona les bastó a los italianos para volverse a colocar con ventaja. Pero, a la segunda, el despertador sonó con la fuerza suficiente.

Esta vez fue Garbajosa, el más consistente de los trillizos y personaje fundamental en este colectivo. La globalidad de su juego es cada día mayor. Tiene mano, es efectivo en la defensa, su especial habilidad para provocar faltas de ataque nos dio un par de balones importantes y entendió que el juego entre pívots es uno de los mejores antídotos contra la zona. Su astucia y precisión en el pase posibilitaron que nuestra estrella hiciese acto de presencia para liquidar el partido. No hubo más, pero, para jugar medio dormidos, el botín fue de primera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de agosto de 2004.

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