Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Atenas 2004

Rosa, contra el bombardeo"

La portera, clave del difícil debut español ante Argentina, campeona del mundo en hockey

Atenas

María Jesús Rosa quiere explicar que se encuentra en perfectas condiciones de velocidad, potencia y reacción. Y dice: "Para estar bien tienes que hacer mucho gimnasio, mucho trabajo de pies, y tener una buena alimentación... Yo estoy de muy buen ver". Luego, suelta una carcajada. Con esto quiere dar una idea de lo que hay que tener para meterse en una armadura plástica a más de 30 grados y moverse como una liebre. Hoy se enfundará los pies de goma, las cañas acolchadas, el pantalón, la coquilla, los guantes y los protectores de brazos revestidos de plástico. Después se encajará el casco y cogerá el stick camino de la portería para intentar parar bolas a más de 100 kilómetros por hora. Hoy, Rosa, la portera de la que José Brasa, ex seleccionador, dice que es "de lejos, la mejor del mundo", ocupará un lugar crucial en el partido con el que arranca el torneo de hockey sobre hierba. Defenderá la barricada de España frente al ataque directo de la campeona del mundo, Argentina, en el primero y el más duro de los partidos de clasificación.

La técnica de parada es distinta a la del fútbol. Una desventaja es no poder blocar la bola"

Es posible que el hockey no esté catalogado como deporte de riesgo, pero una pelota golpeada por una profesional es virtualmente un arma voladora. Rosa lo sabe: hace tres meses, un entrenador le hizo un disparo con tan mala suerte que la bola se le metió por una juntura de la protección, entre la pechera y el hombro, y le rompió una clavícula. Fue una fractura limpia que la mantuvo 50 días de baja.

Criada en el Colegio Valdeluz, vivero del hockey madrileño, María Jesús cogió el stick a los seis años. Desde entonces, ha vivido bajo porterías de 2,14 por 3,66 metros. No vive de eso -trabaja en el departamento de mercadotecnia de la Asociación Madrileña de Empresarios de Instalaciones Deportivas-, pero, cuando habla de su deporte, se le nota que sabe del oficio. Típico en los porteros: gente analítica. "Para ser portero de hockey", dice, "hace falta un poco de resistencia aeróbica, pero sobre todo potencia de piernas, rapidez de pies y muchos reflejos. La técnica de parada es completamente distinta a la del fútbol y estamos en desventaja. En el hockey no te permiten blocar la bola y eso hace que los goles, en la mayoría de los partidos internacionales, se hagan en la segunda jugada, en el rechace o en los penaltis-córner".

El penalti-córner sirve para sancionar infracciones. En la acción, la jugadora del equipo que ataca envía la bola desde la línea de fondo a una compañera que remata en condiciones ventajosas desde la línea del área. El reglamento permite que el equipo que ataca forme a todas sus jugadoras; el que se defiende sólo lo puede hacer con cinco, incluyendo el portero. "Hay jugadoras especializadas en rematar estas jugadas", dice Rosa, "con golpe directo o con el llamado flick, una técnica que requiere mucha fuerza porque consiste en levantar la bola a mucha velocidad. Petie es la mejor lanzadora mundial. Soledad García, la delantera centro de Argentina, también es muy buena. Para golpear con flick, cuanto más alta seas, mejor, porque el cuerpo hace más palanca y levanta la pelota".

Para ganar a Argentina la receta de Rosa es contundente. "Argentina ataca y se defiende muy bien, sin fisuras. Pero a nosotras se nos da bien porque juega, pero deja jugar. Son al hockey lo que Inglaterra al fútbol. Muy directas, verticales. Si nosotras conseguimos controlar sus contraataques y evitar que nos piten penaltis-córner, el partido será nuestro. Para esto debemos provocar que jueguen por los laterales. Y, aunque suene fuerte, cuando una argentina traslade la pelota por el medio hay que hacerle falta antes de que llegue a la línea de los 30 metros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004