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Barcelona y Lleida, conectadas por autovía tras 20 años de espera

Inaugurado el tramo entre la Panadella y Santa Maria del Camí

Desde las 16.00 horas de ayer, Barcelona y Lleida están conectadas por autovía libre de peaje. Este acontecimiento cobra trascendencia porque las obras del desdoblamiento de la antigua carretera N-II han durado casi 20 años. Durante ese tiempo el proyecto ha tenido que superar un largo rosario de contratiempos, la oposición de los agricultores y una paralización judicial. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, pudieron inaugurar ayer el último tramo pendiente, de 9,7 kilómetros, entre la Panadella y Santa Maria del Camí.

La polémica carretera, conocida como la autovía de la vergüenza, se ha abierto a la circulación por tramos: los primeros y una parte del último ejecutados por gobiernos socialistas, y el resto por el del PP. Sin embargo, las obras se encallaron en 1994 por un recurso judicial presentado por una plataforma de empresarios, ecologistas y ayuntamientos de la Segarra y Anoia contra la opción elegida por el entonces ministro Josep Borrell, que preveía construir la carretera por el norte de la N-II, un trazado que afectaba al barranco de la Coma y al valle del Sió, dos enclaves de gran valor ecológico.

Cinco años después, la Audiencia Nacional dio la razón a los recurrentes y se pronunció a favor de la alternativa actual que discurre más próxima al puerto de la Panadella, donde hay una importante área de servicios."Bien está lo que bien acaba", señaló la ministra de Fomento al referirse a los sucesivos problemas que han impedido que los trabajos avanzaran a un ritmo normal y acumularan 12 años de lamentables retrasos. "Se ha terminado la única autovía libre de peaje que comunica dos capitales de provincia en Cataluña. Éste es un día importante y todos debemos felicitarnos por haber acabado una obra tan importante", añadió.

Maragall no pudo evitar en su intervención bromear acerca de las demoras sufridas en la construcción de esta carretera: "Aquí, en Cataluña, cuando una obra no se termina, nunca decimos que es como la obra de la seo, las antiguas catedrales que siempre se terminaban dos siglos más tarde. Ésta ha sido la obra de la seo".

Las consecuencias de tanto retraso han sido muy negativas para el territorio, ya que al más de un centenar de muertos contabilizados en esta vía durante la última década hay que añadir unos perjuicios económicos incalculables. La finalización total de la autovía A-2, también llamada del Noreste, ha sido una de las reivindicaciones más insistentes de los ayuntamientos, automovilistas y vecinos de las comarcas afectadas, que verán cómo mejora su calidad de vida al acortarse los tiempos de viaje y aumentar la seguridad.

Lo que esperan los usuarios de esta vía a partir de ahora es no volverse a encontrar con las engorrosas retenciones que se formaban habitualmente entre Cervera (Segarra) e Igualada (Anoia), especialmente los fines de semana y en periodos vacacionales, y que se reduzca el número de accidentes. Actualmente la carretera registra un volumen de tráfico de 26.000 vehículos diarios, de los cuales 8.000 son camiones, pero los técnicos afirman que en poco tiempo la cifra se incrementará hasta 30.000 vehículos.

El coste del último tramo ha sido de 87,5 millones de euros. Los técnicos explicaron que éste ha sido seguramente el punto más conflictivo de todo el trazado a causa de la compleja orografía de la zona del puerto de la Panadella, cuyas elevadas y prolongadas rampas y pendientes lo hacen especialmente complicado para el tráfico pesado. Ello ha obligado a reforzar los taludes, a construir tres viaductos de 1.000 metros de longitud, siete pasos inferiores y superiores y dos falsos túneles de 300 metros en la zona del Violí.

Algunos alcaldes y las principales asociaciones de empresarios y transportistas de la zona han expresado sus temores a que la carretera quede colapsada nada más entrar en servicio la totalidad de su trazado. Aseguran que a partir de ahora muchos camiones utilizarán la autovía cuando la concesionaria de la autopista AP-2 suprima los descuentos de hasta el 54 % que ha aplicado a los vehículos pesados durante el tiempo que han durado las obras.

Los transportistas reclaman descuentos al Gobierno central para seguir utilizando la autopista de pago, pero no como ahora -desde el peaje de Les Borges Blanques-, sino a partir de Zaragoza, ya que el tramo entre la capital aragonesa y Lleida es el único que aún no es autovía. Sobre esta cuestión, la ministra dijo que es prematuro cuestionar la capacidad de la vía el mismo día de su inauguración. "Esta autovía está diseñada de manera que, si el volumen de tráfico lo requiere, pueda ampliarse con un tercer carril, aunque la mayor parte del tramo abierto ya lo tiene en dirección a Lleida. En el futuro ya se verá lo que se ha de hacer", aseguró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 2004