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Reportaje:

La 'fuente de los milagros'

El parque del Oeste cuenta con un surtidor que, según algunos, vierte aguas curativas

"Fui sobre agua edificada", dijo Madrid en boca del historiador y profesor del siglo XVI Juan López de Hoyos. Esta creencia sigue viva y marcada en tinta en los muros que dan sombra a la castiza plaza de Puerta Cerrada. También en el corazón y la memoria de cientos de madrileños que se acercan hasta la fuente de la Salud, en pleno parque del Oeste. Sólo que a esta fuente, que muchos califican de "milagrosa", los sedientos vecinos llegan cargados de botellas y bidones: garrafas donde envasar las "milagrosas" propiedades del agua de esta histórica fuente, que data de antes de 1900 y que originaba el ahora canalizado arroyo de San Bernardino.

El poder curativo de sus aguas, "buenas para el estómago, el hígado e incluso el tiroides", según aseguran sus incondicionales, también es recogido en las páginas del libro Parque del Oeste, editado por la Fundación Caja Madrid: "Esta fuente hacía del arroyo mismo una corriente de agua presumiblemente curativa. (...) [Sus aguas] se solicitaban desde distintos puntos de España, pese a no estar probado su poder medicinal". Cualidades "curativas" o "medicinales" que, como asegura Antonio, de 72 años, "no se ven, pero después de 45 años tomando agua de esta fuente se notan".

Aunque la Consejería de Medio Ambiente intenta disuadir a los aguadores -pues son muchos los que, como Antonio García, de 68 años, llenan cada semana despensas y frigoríficos con el agua de salud- alertando de que el agua "no es más que agua del Canal", no todos están tan seguros. Antonio viene desde Carabanchel cada 15 días y se lleva 30 litros. Hay quien asegura haber visto un camión valenciano recargando sus depósitos con "18 bidones", contados, de 50 litros cada uno.

Beatriz Tejeda, bióloga del Centro de Recuperación de Aves Briznal, no descarta la posibilidad de que el agua de la fuente pudiera ser de manantial, y no proceder, como sostiene la consejería, de las cañerías de las que se abastece el Canal. "El parque del Oeste tiene una morfología muy compleja que favorece la aparición de valles y colinas. Estas condiciones son favorables para que el agua subterránea quede retenida largos periodos en el subsuelo", explica. "Por mucho que sea agua, en largo contacto con las calizas de la sierra se cargaría de sales y cambiaría sus propiedades".

Félix Bueno no bebe desde hace 50 años otra agua que no sea la de la fuente de la Salud. Fuma, a sus 81 años, "mucho", como él mismo reconoce, pero asegura que nunca ha estado enfermo. "No sé si me ha ido bien, pero lo que está claro es que mal tampoco", dice con una hermosa sonrisa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de julio de 2004