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Los críticos vizcaínos de EA quieren "forzar" un congreso extraordinario

La Ejecutiva Nacional de EA lleva varios días negando la evidencia: la existencia de una corriente interna en la provincia de Vizcaya. Un sector crítico que ha salido de nuevo de sus cuarteles de invierno a raíz de la destitución del diputado foral de Formación y Empleo, Sabin Arana, y del concejal de Educación en el Ayuntamiento bilbaíno, José Manuel Uribarri.

Las dos últimas "víctimas" de una política que al sector crítico recuerda "los modos del Partido Comunista de la Unión Soviética" se presentaron ayer ante los medios de comunicación rodeados de una veintena de cargos públicos y simpatizantes de EA en Vizcaya. El portavoz de la corriente interna, el concejal de EA en Barakaldo Iñaki Galdos, aseguró que la crítica y la disidencia "se paga" en el partido de Begoña Errazti y abogó por "forzar un congreso extraordinario para integrar a las tres familias que subsisten históricamente dentro de EA". Los estatutos establecen en un 25% de la militancia el mínimo de firmas para exigir un congreso extraordinario.

La veintena de cargos públicos y militantes discrepantes reunidos en Bilbao -junto a Arana y Uribarri, estaba también el juntero Adolfo Bolívar- escenificó ayer su decisión de "no ser flor de un día" y de seguir trabajando, "como en los dos últimos años", por lograr una mayor democracia interna en el partido, por una formación escorada hacia el pacifismo y el progresismo y por acumular fuerzas abertzales en favor de la independencia de Euskadi. Con todo, reconocieron que el detonante de salir de nuevo a la palestra está en la falta de democracia y en los ceses.

La víspera, miembros de este sector, que dice agrupar a "cerca del 40% de la militancia" en Vizcaya, celebraron una reunión en la que participaron representantes de "más de 30 organizaciones locales de EA" de las 54 constituidas en esta provincia. Pero no ofrecieron el dato de la representación que ostentan en la asamblea territorial, que se reúne hoy en un hotel bilbaíno para aprobar la destitución de Arana. El portavoz de EA en Vizcaya, Josu Erkiaga, dijo que "no representan ni a sus asambleas locales" y les acusó de utilizar a los medios de comunicación para "alimentar este culebrón" y sus "intereses personales".

En la reunión celebrada en la noche del lunes se barajaron posturas de todo tipo: desde convertirse en una corriente interna, hasta abandonar EA si se mantenía la política de la actual dirección, que preside Begoña Errazti. Galdós precisó ayer que todavía es el "momento de sumar, porque en este partido cabemos todos" y abogó por "forzar un congreso extraordinario para seguir sumando". En ese sentido, Galdos indicó que no es el momento de decisiones como la que ha adoptado la asamblea local de Trutzios. Esta organización local está dispuesta a abandonar el partido si no hay marcha atrás en las "purgas". Galdos reveló que se le ha pedido, desde el respeto a su independencia, que no cumplan de inmediato su amenaza, porque "no es el momento de adoptar decisiones".

El sector vizcaíno, que en el último congreso nacional, celebrado en noviembre, estuvo encabezado por Sabin Intxaurraga y Gorka Knörr, sumó su fuerza al otro sector crítico en EA, el guipuzcoano que lidera Iñaki Galdos y que apuesta por reeditar la coalición PNV-EA y un acuerdo de fondo con el partido de Imaz. Juntos lograron el 40% de apoyos.

Contactos con Guipúzcoa

Los críticos vizcaínos admitieron haber mantenido un contacto en los últimos días con los guipuzcoanos, con quienes les separan muchas cosas, pero con los que comparten el diagnóstico de "falta de democracia interna" en el partido.

Las juntas municipales de EA en San Sebastián, salvo la de Gros controlada por el sector oficial, han aprobado un documento en el que se muestra su "apoyo más firme" a concurrir en coalición con el PNV en las elecciones autonómicas vascas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de julio de 2004