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Igor Yebra y Aida Gómez bailan al son del rock

El montaje 'Wallada', que se estrena el jueves, está inspirado en la Córdoba de los Omeyas

El bailarín Igor Yebra (Bilbao, 1974) es artista invitado permanente de la Ópera de Roma y de la de Burdeos, y cuando tiene tiempo trabaja en Moscú. No para, pero ha hecho un hueco en su apretada agenda para coreografiar y bailar el próximo jueves en los Jardines del Alcázar de Córdoba, dentro del Festival Internacional de la Guitarra, Wallada, un musical de rock sinfónico en el que se unen su baile clásico con el español de Aida Gómez y el flamenco de Francisco Mora.

"Me liaron dos amigos: Santiago de Quintana, director artístico del espectáculo, y su hermano José María, que ha hecho parte del libreto", contaba ayer Yebra. "Me comentaron sus proyectos y les dije que me parecía una idea bonita y entre una cosa y otra me impliqué", prosigue el artista, de 29 años, para quien la coreografía de Wallada ha sido la "más complicada" de su vida. "Yo estoy acostumbrado a escuchar música clásica o más basada en la melodía que en el ritmo, y eso hacía difícil componer con rock", argumentó. El bailarín triunfó este enero en Moscú con Iván, el Terrible, con coreografía de Yuri Grigoróvich, y con éste prepara ahora Romeo y Julieta, con música de Serguéi Prokófiev.

Una historia real

Wallada cuenta una historia real sucedida hace 1.000 años, cuando la hermosa hija de un califa (Gómez), una mujer que tiene a gala su libertad, enamoró al aristócrata y poeta Ibn Zaydún (Yebra). En opinión de su productor, Javier García Pelayo, su intención es "dar respuesta a un momento político en el que falta entendimiento entre culturas, y en ese momento sí lo hubo". El romance se narra con los sones de un rock interpretado en directo por 10 músicos, entre ellos Miguel Galán y Randy López Rojas, ex componentes de Medina Azahara, y en un espacio escénico concebido "para que hile y dé coherencia a las numerosas disciplinas que se bailan en escena", según su responsable, Tato Cabal. "Hemos hecho una escenografía muy viva que incorpora un sistema de vídeo innovador a través del cual es posible trabajar con una dinámica constante", añadió.

Para Aida Gómez (Madrid, 1967), ex bailarina y ex directora artística del Ballet Nacional, el proyecto también presentaba dificultades. "Me ha dejado fuera de sí y me ha hecho mover la caja", explicó satisfecha. "Es un espectáculo de sensaciones, muy complejo, en el que todos hemos trabajado en terreno de nadie", reflexionó. "Es decir, hemos tenido que entrar y salir de nuestro propio espacio para compartir el de los demás. Y ése es un esfuerzo que no pasará inadvertido", aseguró. En su caso fue ella quien se acercó a la danza clásica de Yebra: "No tenía sentido que él se acercara al español". "Sí es verdad, Aida ha venido a un espacio neoclásico pero sin dificultad. Ella, como casi todos los bailarines del Ballet Nacional, tiene una sólida base clásica", subrayó Yebra. El bailarín lleva seis años enteramente dedicado al clásico, pero antes danzó neoclásico y contemporáneo y tenía ganas de experimentar. "He hecho la coreografía en momentos libres de los últimos dos meses. Tiene una técnica clásica, pero he dejado una total libertad al movimiento de los brazos. Hay que superar la rigidez de la parte de arriba", señaló el artista.

Tras su estreno este jueves, los productores de Wallada planean traer el espectáculo a Madrid en otoño, en un teatro aún por determinar, y llevarlo más tarde fuera de España. En este itinerario será difícil que cuenten con Yebra, que tiene compromisos cerrados hasta agosto de 2005. "Pero si tengo dos días libres y hay función la haré", promete. Con Gómez pasa algo parecido, pero ella se apresuró a destacar: "Lo importante es el montaje, la música y el baile, no si somos Igor y yo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 2004