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Reportaje:ATLETISMO | Escándalo en Estados Unidos

Todo comenzó por Graham

El ex entrenador de Montgomery y Jones envió a Antidopaje la jeringuilla con restos de THG

El 5 de junio de 2003, un preparador de atletismo lacró un sobre con una jeringuilla manchada de sangre en su interior. Después descolgó el teléfono y llamó a la Agencia Antidopaje de Colorado. El contenido del paquete, una vez descubiertos los secretos de aquel coágulo sangriento adherido a las paredes de la jeringa, desencadenó en septiembre de ese mismo año una tormenta policial que arrasó los laboratorios BALCO, propiedad de Víctor Conte, y prologó el mayor escándalo de dopaje de la historia. En ese aséptico edificio de la pequeña población de Burlingame se sintetizaba una "poción mágica" cuyas siglas son THG: un esteroide anabolizante imposible de detectar en los controles. El entrenador que envió la muestra es Trevor Graham, según cinco fuentes del San José Mercury News.

Trevor Graham, un prestigioso entrenador que tenía como pupilos a Tim Montgomery y Marion Jones, era uno de los cuatro miembros originales de la "conjura" para fabricar al hombre más rápido del plantea: para convertir a Montgomery, un modesto competidor, en un corredor imbatible Los otros tres eran Victor Conte, un oscuro culturista yugoslavo llamado Milos Sarcev y Charlie Francis, el ex entrenador del canadiense Ben Johnson. Lo consiguieron. Montgomery batió el récord del mundo que aún posee (9,78s).

A Graham, el "arrepentimiento" le sobrevino después de una acalorada discusión con Conte. De hecho, todos los "conjurados" acabaron enfrentados entre sí por el reparto del dinero que generaban las ganancias de Montgomery. El entrenador, gracias a su "cooperación" con la Comisión del Senado de Estados Unidos que investiga el fraude, ha obtenido la "inmunidad" judicial. Graham dejó de entrenar a la pareja más veloz del planeta en 2002.

Desde que Trevor Graham enviase la jeringuilla con restos de THG, las federaciones deportivas volvieron a analizar las muestras que habían dado por buenas antes del hallazgo. Encontraron muchos casos de atletas que tenían residuos del anabolizante "magico" sintetizado por Conte. Así, la Agencia Antidopaje de Estados Unidos ha sentado en el banquillo a los velocistas Tim Montgomery, Michelle Collins, Christie Gaines, Alvin Harrison y Marion Jones. También a la mediofondista Regina Jacobs. Ha condenado a Kellie White, campeona mundial en 2003 de 100 y 200 metros, a Kevin Toth, lanzador de peso, y a los lanzadores de martillo John McEwen y Melissa Price. Todos por consumir, supuesta o probadamente, THG y otros productos ilegales.

El caso de White es singular. La velocista reconoció el pasado día 20 de junio haber consumido productos dopantes para mejorar su rendimiento deportivo. Una actitud tildada de "insólita" por los jueces de su caso.

Marion Jones, sin embargo, ha amenazado con interponer una querella si la impiden disputar los Juegos Olímpicos, que comienzan el próximo 13 de agosto. La velocista estará entre los días 9 y 18 de julio en Sacramento para disputar las pruebas de selección de los atletas estadounidenses que competirán en Atenas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004