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LA PIZARRA | Eurocopa 2004 | Grecia, el campeón más inesperado

La victoria del que corrió mejor

Con un ambiente impresionante en el estadio Da Luz, Portugal salió muy decidido, tocando e intercambiando las posiciones de los hombres del mediocampo hacia delante en un intento de sorprender a la defensa de Grecia. Pero el partido derivó pronto hacia el equilibrio sin apenas ocasiones de gol. Cada uno de los equipos cumplió su papel. Los portugueses llevaron la iniciativa y los griegos los pararon con su repliegue intensivo y esa labor de desgaste que han mostrado durante toda la Eurocopa. El modo como Grecia ha ido minando a sus rivales es una de las claves de su triunfo. Hay un dato significativo: Grecia ha marcado la mayoría de sus goles en las segundas partes, cuando las reservas físicas de sus adversarios ya habían decaído.

- Apoyos y ayudas permanentes. Grecia utilizó menos que en otras ocasiones el marcaje al hombre. Otto Rehhagel empleó una fórmula mixta: Kapsis siguió a Pauleta y Katsouranis a Deco, pero esta vez los laterales Seitaridis y Fyssas defendieron en zona. Aunque Grecia se centra en la recuperación de la pelota con gran disciplina, cuando la tiene, no la sortea nunca. Por lo general, los mediocampistas solicitan mucho el balón y, con apoyos y ayudas constantes, no usan el pase largo y realizan los acompañamientos en bloque. En la primera parte, aunque es verdad que no remató, Grecia fue capaz de llegar dos o tres veces atacando de forma racional y con la incorporación de varios jugadores.

- Agobiar al rival. Grecia dedica mucha gente a recuperar la pelota. Siempre utiliza un par de hombres, uno por delante y otro por detrás del contrario, que se siente agobiado. Salvo alguna acción esporádica de Figo y Miguel, en la primera parte, Portugal no fue capaz de llevar peligro. Jugadores como Deco y Cristiano Ronaldo estuvieron muy tapados. Y, como en otros partidos, Grecia consiguió de ese modo ir socavando al rival y ganando enteros según transcurría el lance.

- Dellas. Juega de libre, hace la cobertura muy bien tanto al lado izquierdo como al derecho y toca el balón sin darlo nunca rifado ni ponerlo en riesgo. Tiene un gran criterio y sabe llenar el espacio que podría ocupar el adversario. Sorprende que hasta ahora no haya sido también un jugador importante en el Roma.

- El físico griego. Grecia empezó la segunda parte con una buena llegada de Seitaridis por la derecha. Y poco después, en un córner sacado por Basinas, Charisteas cabeceó anticipándose a Costinha y Ricardo. El partido se le puso a Grecia como deseaba, para replegarse de nuevo y buscar el contraataque con los espacios entre líneas que fue dejando Portugal en su progresivo adelantamiento. En el aspecto físico, los griegos aguantaron muy bien toda la segunda parte. Probablemente hayan sido el equipo que corrió más y mejor de toda la Eurocopa.

- Otra vez el frontón. Portugal acumuló mucha gente arriba con las entradas de Rui Costa y Nuno Gomes. Aunque los contraataques de Grecia ya tuvieron poca fuerza, el equipo de Rehhagel, metido completamente en su campo, nunca perdió el orden. Los portugueses se encontraron con un frontón y el portero griego, Nikopolidis, estuvo muy bien en dos o tres ocasiones, especialmente en un remate de Carvalho. La salida del espontáneo que tiró una bandera del Barça a Figo cortó la dinámica del partido en los minutos finales. Los nervios se fueron apoderando definitivamente de Portugal, que atacó en la última fase del partido de forma precipitada, con el típico bombeo de balones que facilitó la labor a la defensa rival. Grecia logró finalmente el triunfo de una línea de trabajo que mantuvo desde el principio hasta el final del campeonato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de julio de 2004