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Reportaje:

Un poco de hierba contra el alcohol

Muchos ciudadanos creen tener soluciones casi mágicas para evitar dar positivo en un control de alcoholemia

¿Hay medidas, aparte de no beber, que sirvan para no dar positivo en un control de alcoholemia? La respuesta es no, pero una parte de la población cree lo contrario: que si ingerir antes aceite, que si mascar chicles de menta. Los mossos lo saben bien porque lo viven como pueden en los controles que efectúan. Una de las ideas más difundidas es la de que corriendo se pasa el efecto de la bebida. Hace unas semanas, un conductor dio positivo y así le fue notificado. Se tomó el asunto con tranquilidad. Ni corto ni perezoso, sobre todo nada perezoso, anunció al agente que en ese mismo instante se ponía a correr para solucionarlo. "No lo solucionó, y eso que casi hizo un maratón", explica uno de los mossos que esta semana han participado en una charla con periodistas sobre los problemas del tráfico.

Una persona que da positivo en un control no puede seguir conduciendo

El corredor ocasional no es lo más raro. Es menos habitual que ocurra lo que se encontraron no hace mucho en Sitges: un hombre estaba convencido de que el efecto del alcohol desapercía comiendo hierba. Y se pasó un buen rato masticando césped. Nada. No hay solución. El alcohol ingerido tiene un periodo de subida corto, una media hora, tras el cual, si la cantidad es suficiente, la persona controlada da positivo. Pero la desaparición de los efectos es mucho más lenta y puede requerir horas.

Esto provoca otras situaciones curiosas. Hay quienes, por motivos que ellos conocen y aun bebidos recuerdan, no quieren que sus familiares sepan que se hallan en un determinado lugar y en circunstancias borrosas. Cuando se les sugiere que llamen a alguien para que acuda a buscarles, lo rechazan y deciden superar los efectos del alcohol junto a la carretera. Se necesitan horas. La norma que aplican los mossos es clara: una persona que da positivo en un control no puede seguir conduciendo. Si va acompañada y el acompañante da negativo, puede seguir el viaje siempre que conduzca el otro. Pero si el conductor va solo o el acompañante le ha acompañado también en las copas o carece de permiso de conducir, hay que llamar a alguien o esperar.

Hay noches en las que la espera puede complicarse mucho. Por ejemplo, las de carnaval. Todo el proceso de un control positivo dura unos 45 minutos, ya que hay que repetir las pruebas antes de impedir que alguien siga conduciendo. Eso hace que en ciertas amanecidas haya una nutrida concentración de conductores en torno a un control: uno vestido de Pantera Rosa, otro de Drácula y la de más allá de Betty Boop. Todos borrachos, de modo que no siempre es fácil que no se quiebre el orden público.

El legislador fue garantista con el ciudadano y legisló sin tener en cuenta los problemas del policía. Uno de los derechos del controlado es exigir un análisis de sangre, que debe hacerse en el lugar adecuado. Si lo pide, tiene que acompañarle un agente. Resulta difícil saber quién, cuándo y dónde puede pedir el análisis, y por lo tanto, no hay agentes de repuesto. O hay una patrulla cerca para prestar el servicio o se acabó el control. Hay que dejarlo todo, incluido el señor que estaba comiendo hierba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de julio de 2004