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FÓRUM DE BARCELONA | Opinión

Tecnología y sociedad

Desde la revolución industrial ningún fenómeno ha provocado cambios tan rápidos y profundos en la sociedad como la introducción de Internet y las tecnologías digitales en la vida cotidiana. En un mundo de desigualdades, su aparición ha significado la posibilidad de materializar en parte la gran utopía democrática. Los valores de las vanguardias históricas del siglo XX: participación, colaboración e internacionalismo, se han visto renovados y ampliados gracias las posibilidades propias de las redes de comunicación digital. Ahora, 10 años después de que Internet haya entrado en nuestras casas y tras asistir a una escalada imparable de ofertas digitales, parece ser el momento en que se decide cuál será la apuesta tecnológica del futuro: si será una opción democrática, pensada para los usuarios y sus necesidades o si será una opción autoritaria, comercial y restrictiva.

La tecnología puede ofrecer herramientas de educación, independencia, autogestión y organización, y permitir la conexión de segmentos sociales que de otra forma se mantendrían aislados, pero también todo lo contrario. La tecnología tiene mucho que ver con los tres ejes del Fórum, por ello no deja de extrañarme la forma en que se trata este asunto. Para empezar, desde el recinto no se pueden enviar e-mail, ni conectarse a Internet (ni siquiera para ver la excelente web del evento) a menos que se tenga un ordenador con tarjeta para conexión wireless, es decir, sin cable: una opción muy ventajosa, aunque aún demasiado elitista. La conexión de una hora a la red wireless del Fórum cuesta seis euros y sólo se puede obtener desde Internet o comprando el acceso en las tiendas del recinto. Entonces, para pagar seis euros la hora, mejor un Internet-café, donde por lo menos dan ordenador y mesa. En un Fórum que espera visitantes de todo el mundo deberían haber zonas con ordenadores conectados a Internet que, considerando el precio de la entrada, deberían ser económicos (si no gratuitos). De esa forma, entre otras ventajas, los centenares de turistas equipados con cámaras y vídeos digitales podrían enviar correos electrónicos con imágenes del Fórum a sus amigos y parientes lejanos. Esto, además de proporcionar un servicio que muchos visitantes añoran, facilitaría la difusión de la información, propagando los ideales de los que el Fórum se dice portador. Habría sido deseable abrir talleres de reapropiación tecnológica, en los que se enseñara a aprovechar las ventajas de estas nuevas herramientas. Es una pena que durante todo el Fórum no haya ningún taller de informática, ni para niños (a los que he oído preguntar desesperados: "¿dónde están los ordenadores"?), ni para adultos. Me parece estupendo que se puedan hacer manualidades y conocer las artes ancestrales de países lejanos. De la misma forma me encantaría que se difundiesen las experiencias de los blogs (diarios digitales que involucran a miles de personas) o se acogiesen talleres de hacktivistas, que rechazan el poder destructivo de las técnicas hackers y las utilizan como estrategias de resistencia electrónica creativa.

En el Fórum se habla mucho de reciclaje, pero no se trata concretamente el tema de los desechos digitales e informáticos, y sí que deberían preocuparnos las opciones económicas y políticas que, ajenas a soluciones economizadoras e integradoras, crean una falsa continua obsolescencia de los objetos tecnológicos. El desarrollo puede tomar distintas direcciones como demuestra el Simputer, un ordenador portátil de bajo coste, mínimo consumo y alta conectividad, que se presenta en los Cubos de las Buenas Ideas junto a otras interesantes propuestas. Sin embargo, su exposición fragmentada a lo largo del recinto y la imposibilidad de interacción (todos los artefactos están encerrados en cubos de plexiglás), las hacen parecer experiencias anecdóticas y a veces incluso pasar desapercibidas. Un asunto tan importante como la conexión a la sociedad de la información de las poblaciones de los países empobrecidos, se merece un análisis profundo y soluciones pensadas y desarrolladas para aquellas condiciones, que no se limiten al envio de nuestros equipos viejos. En el Fórum, por una parte hay una aproximación tecnológica monumental, espectacular y extremadamente costosa, como en la exposición Voces, y por otra, instintiva y oculta como en la instalación interactiva Juegos de agua. En ambos casos se trata de una tecnología misteriosa y poderosa, lejana, que deja huellas apenas perceptibles.

El arte digital y las investigaciones que aúnan el arte y las tecnologías de la comunicación, son las grandes ausentes de la múltiple y excelente oferta expositiva del Fórum Ciudad. Es cierto que en la mayoría de exposiciones no tenían cabida, pero en dos de ellas -precisamente porque se trata de dos exhibiciones de altísimo nivel con una selección de piezas extraordinarias- se echan de menos. En La condición humana. El sueño de una sombra (Museo de Historia de la Ciudad), un magnífico recorrido sobre la representación de la figura humana a través de los siglos, en mi opinión falta una referencia a la revolución del concepto de identidad originado por la introducción de Internet y las tecnologías digitales, que tantas obras ha inspirado en la última década. Y en En guerra (Centro de Cultura Contemporánea), una excepcional exposición sobre los diferentes aspectos de la guerra y su impacto en el ser humano, he buscado en vano una mención a la rápida y creativa respuesta de los artistas que trabajan en la Red a los grandes conflictos contemporáneos. Es cierto que se habla de tecnologías de la información en muchos de los diálogos y confío especialmente en el último bloque dedicado a la comunicación, que reunirá a la sociedad civil de la Conferencia Internacional de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información. El hecho de que todos los diálogos se retransmitan por Internet y permitan a los internautas participar con sus preguntas en una fila cero, es una demostración del potencial democrático e integrador de estos medios. El sitio web (que durante el primer mes ha recibido casi 10 millones de visitas) y los servicios que ofrece a sus usuarios son sin duda el mayor logro de la relación entre el Fórum y las nuevas tecnologías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de julio de 2004