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Reportaje:TOUR 2004

Mayo se queda con uno menos

Gorka González, del Euskaltel-Euskadi, no superó el control sanguíneo y no podrá salir mañana

Llega uno animado a Lieja, donde mañana, comenzará el Tour, llega cargado con libros de viejas hazañas, las memorias de Geminiani y el recuerdo de Indurain, por ejemplo, y nada más poner el pie en la fea e industriosa ciudad belga lo primero que echa de menos es no haber imitado a los médicos y haber metido en la maleta algunos buenos tratados de hematología, por ejemplo, o de algoritmos matemáticos, por ejemplo. Porque así está el ciclismo, más atento a la ciencia que al mito.

Lo primero que cuentan, mensaje SMS rápido nada más abrir el móvil en el aeropuerto de Bruselas, es que Gorka González, guipuzcoano de Zarautz, de 26 años, uno de lo gregarios del Euskaltel-Euskadi, ha quedado eliminado del Tour, antes incluso del comienzo de la carrera, al no haber podido aprobar el examen sanguíneo al que ayer, de madrugada, se sometió todo el pelotón. No pudo con la ecuación de Gore, por lo que, sospechoso de haber dejado de consumir eritropoietina (EPO) hace menos de dos semanas, será privado de licencia durante 15 días. El equipo de Iban Mayo -uno de los hombres más temidos por Lance Armstrong, el gran favorito del Tour, el hombre que quiere ganar su sexta grande boucle consecutiva- y Haimar Zubeldia partirá de Lieja con sólo ocho corredores, una contingencia que tendrá su efecto negativo sobre todo en la contrarreloj por equipos.

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La ecuación de Gore -hemoglobina menos 60 por la raíz cuadrada de los reticulocitos- es el último intento de la Unión Ciclista Internacional (UCI) para tratar de frenar el consumo imparable de EPO, la sustancia mágica que permite multiplicar la resistencia. Es un método indirecto de detección, un algoritmo matemático que complementa la tradicional medición del hematocrito -el límite del 50% de glóbulos rojos en sangre permitía aún margen de maniobra a los tramposos, quienes incluso ya habían dado con un buen antídoto, a base de plasma y líquido- y el análisis de orina que sólo detecta el consumo de EPO dos o tres días antes. La ecuación de Gore parte del principio de que el cuerpo humano cesa la eritropoiesis -deja de fabricar glóbulos rojos- si una decena de días antes, más o menos, ha estado sometido a un estímulo artificial, por consumo de EPO, o circunstancial, por entrenamiento en altura o utilización de cámaras hipobáricas que reproducen al nivel del mar las condiciones de escasa presión de oxígeno que hacen más difícil respirar en altitud. Si el resultado de la ecuación es superior a 130, se considera que el deportista tiene unos parámetros sospechosos y se le frena.

"En efecto, Gorka González, que en un principio no estaba previsto para el Tour y entró en el equipo para sustituir al herido Mikel Artetxe, estuvo concentrado y entrenándose en altura hace pocos días, entre Font Romeu y Andorra", señala desde su domicilio en España Jesús Losa, médico del Euskaltel-Euskadi. "Y quizás ésa haya sido la causa". Los problemas sanguíneos no son extraños entre los corredores del Euskaltel. Hace tres años, en el Tour del debut del equipo vasco, resultó positivo por consumo de EPO su corredor Txema del Olmo. Hace menos de un mes, el veterano David Etxebarria -también presente en el Tour- quedó eliminado de la Bicicleta Vasca cuando se le midió un hematocrito superior al 52%, un aumento debido, según el equipo, a una gastroenteritis. Losa, el médico, no está en el Tour por consejo de su abogado, ya que sus relaciones con David Millar, el escocés a quien el juez imputó ayer un delito de dopaje, podrían implicar al equipo y a Iban Mayo. "Y también hay que tener en cuenta la fiabilidad y la calibración de las máquinas con que se analiza la sangre", añade Losa. "Antes de partir para el Tour analizamos la de todos los corredores con nuestros coulters y Gorka González, por ejemplo, tenía un gramo menos de hemoglobina por litro del que midieron las máquinas de la UCI. Y también tenemos nuestras dudas sobre la fiabilidad de las máquinas que cuentan automáticamente los reticulocitos, que no son otra cosa que glóbulos rojos recién fabricados".

El asunto de la altura, también estudiado por el mismo Christian Gore, un australiano de la Universidad de Melbourne que ha publicado en Haematologica, la revista de referencia, sus reflexiones sobre la posibilidad de que influya en los resultados de su ecuación, ha supuesto para muchos sospechosos una coartada, pero la UCI también lo ha tenido en cuenta al aplicar la norma. Según fuentes del organismo ciclista: "González es sólo el tercero que suspende este año la ecuación de Gore, y en vez de aplicarle el umbral de 130, para incluir su estancia en altura le hemos aumentado un 10% el margen de tolerancia, hasta 143, y también lo ha superado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de julio de 2004