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Atenas se echa a la calle

No hubo diferencias de edad a la hora de abandonar los hogares, separarse de la televisión aún humeante, y salir a la calle a celebrar una victoria histórica. Miles de hombres, mujeres y niños ocuparon en la madrugada las principales avenidas de las ciudades griegas. La sorprendente victoria de su selección sobre la de Francia funcionó como un resorte para que los seguidores se lanzasen a mostrar su alegría.

En el caso de la capital, Atenas, el lugar escogido para la fiesta fue la céntrica plaza Omonia, el lugar fetiche de celebración. Los vehículos, coches y motos, inundaron los accesos al lugar y se amontonaron en desorden al no poder encontrar sus dueños un lugar para aparcarlos. Dora Bakoyani, la alcaldesa, dio la orden de iluminar todos los monumentos de la capital y en especial la Acrópolis.

Los aficionados portaban la bandera del país, celeste y blanca, y entonaban, con mayor o menor sentido de la melodía, pero a pleno pulmón, el himno nacional.

Algunos jóvenes, con cerveza en las manos, se arrodillaban para besar la enseña helena, aplaudiendo y entonando canciones, según las imágenes de los canales de televisión griegos.

También ocurrió lo mismo en las poblaciones de Patras, Salónica, Volos, Kavala y Creta.

En entrevistas en directo desde Lisboa, las televisiones recogieron las primeras impresiones de algunos de los 5.500 hinchas griegos que han viajado a la capital lusa. Los seguidores se expresaron entusiasmados y emocionados, invitando al resto de sus compatriotas a viajar a Portugal y a acompañar al equipo nacional en Oporto, el próximo jueves, donde jugará la semifinal ante el ganador del Dinamarca-República Checa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2004