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Necrológica:

Leonel Brizola, el león de la izquierda radical brasileña

Leonel Brizola, el viejo león de la izquierda radical brasileña, murió de infarto la noche del lunes 21 de junio en el hospital São Lucas de Río de Janeiro. Como han afirmado todos los líderes políticos, hasta sus mayores adversarios, Brizola, un radical apasionado, polémico e inconformista y siempre de la parte de los trabajadores, ha sido un personaje que ha llenado medio siglo de la política de este país.

El presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, que tuvo toda la vida una relación de amor y odio con Brizola, dijo al saber la noticia de su muerte: "Siempre nutrí, a pesar de las divergencias, un profundo respeto y admiración por su historia política".

Se paró el corazón del viejo luchador por los derechos de los trabajadores, que siempre había soñado con ser el sucesor en la presidencia del popular Getulio Vargas, y se paró ayer el corazón político del país. Al haber Lula declarado tres días de luto nacional, ayer el Parlamento no pudo realizar, como estaba prevista, la polémica votación sobre el salario mínimo que el Senado se había cargado. Brizola solía decir que se trataba de un "sueldo base vergonzoso".

En Río, donde Brizola había sido gobernador en 1962, con el mayor número de votos de todo el país, acudieron cientos de trabajadores pobres de los suburbios con banderas rojas gritando "las favelas están llorando".

Enemigo acérrimo de la dictadura militar que intentó repetidamente derribar, acabó 17 años en el exilio en Uruguay. Regresó con la amnistia en 1979 y volvió con fuerza a la vida política creando el PTB (Partido de los Trabajadores de Brasil), cuya bandera le robaron y acabó fundando el PDB ( Partido Democrático de Brasil).

Nacido en Río Grande do Sul, en la aldea de Crucinha, el 22 de enero de 1922, perdió a su padre cuando tenía un año y su familia vivió enormes dificultades económicas. De niño trabajó como limpiabotas, pero ganó una beca y pudo estudiar y hacerse ingeniero. Decía de sí mismo: "Soy como un caballo inglés. Sólo moriré en la pista". Y murió luchando, como un izquierdista ya solitario que en los últimos años había ido de derrota en derrota.

Nacionalista convencido, orador de raza, que había aprendido la oratoria que arrastraba a las masas cuando vivió durante un año con un pastor protestante, su sueño era ser presidente de la República. Lo intentó en 1994 frente a Fernando Enrique Cardoso y fracasó. En 1998 salió de nuevo al ruedo electoral como vicepresidente de Lula, que en aquella ocasión perdió contra Cardoso. Después Lula y Brizola se distanciaron mucho.

Su cuerpo fue velado ayer en el palacio gubernamental de Guanabara, en Río, donde ejerció como gobernador. De allí sus restos mortales irán para su lugar de origen, Río Grande do Sul, donde también recibirán honores oficiales.

Con la muerte de Brizola desaparece la izquierda radical y nostálgica de Brasil, en la que, realmente, sólo él seguía creyendo.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de junio de 2004