Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

13-J: Algo no es como dicen

En la crónica novelada de Juan José Millás sobre el caso Nevenka Fernández, lo que más impresiona es el momento en que ella descubre que la realidad no se parece en nada a lo que había creído desde niña. Más allá del acoso sexual a que la sometió Ismael Álvarez, el viscoso ex alcalde de Ponferrada, del PP; de tener que superar el complejo de víctima por haber cedido a las pretensiones del Don Juan en algún momento; de constatar que su partido, el PP, no se interesó por ella ni un segundo en el largo proceso que acabó condenando en los tribunales al macho dominante; incluso de ver cómo la segunda dama del país, la señora de Aznar, se ponía del lado del acosador; y más terrible: asumir que sus propios padres la habían vendido al amo político del pueblo..., lo que de verdad te deja sin aliento es cuando la muchacha se percata de que, en todo ese entramado político-erótico-financiero, hay algo que ha sido todavía más violado que ella: la realidad misma. Que todo ese complejo mecanismo de seducción y engaño concierne a algo mucho más importante: es una distorsión sistemática de la realidad, al servicio del poder. Entonces comprende que "algo no es como me dicen" y que necesita una cultura alternativa, además del aire puro de las montañas.

Cuando se leen las declaraciones de conformidad, incluso de optimismo, con los resultados electorales del domingo pasado por parte de dirigentes del PP, duda uno si serán víctimas de su propio andamiaje mental, o es que no tienen más remedio que decir lo que dicen para seguir en el mando. Más bien será lo segundo. Ni el más ligero asomo de aceptación de la realidad, ni de autocrítica, especialmente en Andalucía: "Una ilusión de cambio", traduce los resultados el secretario general de esta formación, Juan Ignacio Zoido, porque han conseguido rebañarle al PSOE 0,5 puntos -gracias a la fuerte abstención-, y cuando todavía les separan de los socialistas la friolera de 18. En otra cabriola, los 2.500 millones de la deuda, ahora saldada, no son un chantaje electoral que ellos nos hicieron días antes del 14-M, sino una oferta rechazada reiteradamente por el Gobierno de Chaves. No existe el más mínimo documento que avale esa fantasía, claro, pero hasta pagan publicidad en los periódicos para propagarla. Ni recuerdan ya que nos llamaron vagos y cobardes. En consecuencia, ellos son la "auténtica alternativa de gobierno" y deben seguir "la misma línea política". Increíble.

La realidad no violada es que los resultados del PSOE en Andalucía han sido ahora más decisivos que nunca para el triunfo de esta formación en toda España, pues andaluces son más de los dos puntos con que aventaja al PP, una vez aplicados al ámbito estatal los 18 de aquí. (Zapatero ha de tomar buena nota). La lógica consecuencia, para los conservadores, debería ser dejar de ver la realidad toda como una muchacha apetecible. Volcarse en cambiar el modo de operar en la región, y muy probablemente a las personas que aquí dirigen el partido. Pero tampoco hay que insistir. Mejor aplicarse aquella máxima atribuida a Napoleón: "Cuando el enemigo se equivoca, no hay que distraerle".

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS