Crítica:GRANADA | LA LIDIACrítica
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Fandipasión

Era de ver cómo rugía la plaza en expresión de inquebrantable cariño a su rey Fandila. No hay amor silencioso y en los muelles de los tendidos rechinaban de pura pasión.

El clímax llegó en el sexto toro, cuando El Fandi rompió las banderillas, citó de rodillas y las colocó al quiebro. Después vimos lo mejor de su toreo en unos redondos muy redondos, lentos y con ritmo. Toda esta labor superó al Juli, que lo había intentado de igual manera en el quinto toro.

Los toros eran de cuerda, de aquella cuerda mecánica que terminaba el juego en lo más interesante. Ninguno llegó a la quinta serie, por lo que la salida en hombros del mayoral pareció excesiva.

Con la capa hubo todo un repertorio de lances y con las banderillas El Juli dio un auténtico recital con pares de todas las marcas y algunos que ni siquiera tienen. En los demás toros la fiesta transcurrió en tono menor y es que sólo fue una preparación para la explosión del sexto. Fue una lástima que El Fandi manejara la espada con defecto y en los bajos.

Ruiz / Juli, Fandi

Toros de Daniel Ruiz, terciados, de escasa fuerza y bravura. El Juli: oreja, oreja y oreja. El Fandi: oreja, oreja y oreja. Plaza de Granada. 8 de junio. 2ª de feria. Casi lleno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 08 de junio de 2004.