Columna
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Ateneo

Puede que no haya institución en Málaga más libre que el Ateneo y que más impulsos democráticos haya trasladado a la sociedad malagueña. La historia de Málaga, la historia de una ciudad libre y amante de la cultura, no se entiende sin el Ateneo. Esta institución tiene grabado a fuego, en su larga y fructífera historia, palabras que son su esencia: libertad, democracia, solidaridad; tolerancia, conciencia social y defensa de la cultura libre de un pueblo que soñaba con ser libre. Pero no siempre fue fácil. Muchas personas se dejaron jirones en la lucha, sobre todo en momentos en los que, cuando en España no se podía respirar, se las ingeniaban para que circularan aires de libertad.

El Ateneo, y recuerdo aquellos años, era capaz de convertir en una misa sabatina, con casulla e incienso, lo que en realidad era un acto de rebeldía frente al franquismo. El comandante Tejero lo tenía claro y yo le escuché decir ésto, como escupitajo salido de sus labios: "Hay que terminar con ese nido de rojos". Y la joven Pina López Gay, con su Joven Guardia Roja detrás encabezó la manifestación hasta llegar a la Tribuna de los Pobres pero cuando Tejero ordenó montar (¿se dice así?) las armas, Pina se dio cuenta de que allí pintaban bastos.

El Ateneo supo mantener sus señas de identidad incluso en los momentos más negros de la dictadura. Fue posible porque detrás, en silencio la mayoría de las veces, había personas que alimentaron la llama. Hora es de que se reconozca esta labor, significada hoy en día en su presidente, Antonio Morales y su equipo. Hoy viernes se inaugura la sede, que ha contado con el apoyo de Unicaja, escenificado en Braulio Medel, persona que conoció muy bien el Ateneo en los años negros. Larga vida y eterna libertad.

(Hay que investigar a Acusur. Salga lo que salga. Lo ha pedido la inquieta, dinámica, inquisidora y frenética Celia Villalobos, que, a sus años, ha descubierto el secreto placer de hacer preguntas parlamentarias. Investigar a Acusur y a quien fuera su presidente José Antonio Villegas; y buscar el etéreo Plan Guadalmedina, la mentira mejor montada del PP. Si Celia está tranquila es que el encaje de bolillos que se hizo no lo supera ni mi abuela).

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 03 de junio de 2004.