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Tribuna:AUTOMOVILISMO | Gran Premio de Europa de fórmula 1

El podio debió ser para Sato

El Gran Premio de Europa fue una gran carrera con todos los ingredientes propios de la fórmula 1. Comenzó con un incidente entre los dos pilotos de Williams, cuando a Juan Pablo Montoya no le quedó otra alternativa que tirarse contra Ralf Schumacher y arruinar la carrera de su compañero y tirar muchas opciones de la suya. Y prosiguió con todo tipo de incidencias: desde el error de Fernando Alonso, que le costó verse adelantado por su compañero Jarno Trulli en Renault, hasta los dos abandonos de McLaren, cuyos pilotos estuvieron luchando incluso por el podio, esta vez, hasta que sus motores fallaron.

Sin embargo, uno de los aspectos que más me impresionó fue la extraordinaria carrera que realizó el japonés Takuma Sato (BAR Honda). Fue él y no su compañero el británico Jenson Button quien mereció subir al podio. Y habría sido segundo de no ser porque su coche dijo basta y su motor se fundió poco antes de la conclusión. Sato demostró ser un piloto a la vieja usanza, de aquéllos que se lanzan hasta el fondo en cuanto ven el más mínimo resquicio. Su adelantamiento a Barrichello fue espectacular. Y toda su carrera despertó unas expectativas que deben estar preocupando a Button, que se ha topado con un compañero capaz de superarle en todos los terrenos.

Es algo similar a lo que le ocurre a Alonso. Trulli lleva tres grandes carreras. Le ha vencido no sólo en las clasificaciones, sino también durante los grandes premios. En estos momentos puede afirmarse que Trulli es más rápido que Alonso. Y el español haría bien en plantearse por qué está ocurriendo todo eso. Debería calmarse porque mentalmente es más fuerte que Trulli aunque éste atraviese su mejor momento y ahora mismo corra más que él. El error que ayer cometió el asturiano es inhabitual en él. Y lo grave es que le abrió una puerta a su peor rival y que Trulli no sólo le pasó, sino que luego le dejó.

En Nürburgring, en cambio, hubo algo que persistió: la excelente marcha de Ferrari. Michael Schumacher ya le había sacado siete décimas de segundo a Sato en la clasificación. Cargó poca gasolina para ir más ligero y la táctica le funcionó. Tuvo suerte en la salida porque Raikkonen le hizo un tapón por detrás. Y contaba también con Barrichello, que le cubre cuando entra en boxes. La cuestión es que Ferrari hizo su cuarto doblete y que, gracias a los problemas de Williams y McLaren, sigue dominando el Mundial a placer.

A nivel reglamentario, en Nürburgring se anunciaron dos cambios importantes. El primero, que los boxes permanecerán cerrados cuando el coche de seguridad esté en la pista. Sólo se permitirá la salida de los bólidos que en aquel momento estén en el taller para que todos formen cola tras el safety car. El segundo, que el coche de seguridad no apagará las luces amarillas que lleva encima para avisar de que abandonará la pista en la vuelta siguiente. Las mantendrá encendidas y desaparecerá sin previo aviso para evitar que los pilotos se pasen la vuelta calentando los frenos y los neumáticos. El peligro que eso crea es que cuando los coches acaben la recta pueden tener problemas con estos dos elementos.

Joan Villadelprat fue director de las escuderías Benetton y Prost y jefe de mecánicos de Ferrari.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de mayo de 2004