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Sustraídas 300.000 plantas colocadas en las calles para adornar la boda real

El palacio de Oriente, escenario del enlace, estará hoy abierto al público

Unas 300.000 flores, el 20% del millón y medio de rosas, geranios y tulipanes plantados por el Ayuntamiento en las calles de la capital con motivo del enlace real, han desaparecido. La causa: muchos madrileños han decidido que representan un buen recuerdo de la boda, así como otros adornos de las calles. La magnitud de estas sustracciones del decorado público contrasta con la exigua presencia de público a lo largo de la ruta de la comitiva real el pasado sábado, como demuestra el rastro de residuos que dejaron: nueve toneladas, mucho menos que en otros actos multitudinarios anteriores.

El paso del príncipe y su esposa, el pasado sábado, por la Gran Vía y el paseo del Prado supone un recuerdo inolvidable para la mayoría de los madrileños. Sin embargo, muchos optaron por llevarse algo más que una imagen del enlace: según fuentes del Ayuntamiento, casi 300.000 flores -el 20% del total- que el Consistorio había plantado los días previos en las vías de paso de la comitiva real, han sido sustraídas desde que se inició el dispositivo para decorar la ciudad.

A la sustracción de las flores hay que añadir, sobre todo en el paseo del Prado y en la plaza de Oriente, la desaparición de otros motivos decorativos, como maceteros, e incluso los cascabeles que cuelgan de los gallardetes que penden de las farolas. El ansia por llevarse algún souvenir del enlace, ha llevado a que algunos ciudadanos no se contentaran con los cascabeles y se llevaran también los propios gallardetes.

Las escenas de rapiña del decorado público ya comenzaron antes del sábado, sobre todo por las noches, lo que provocó que el Consistorio recomendara la contratación de vigilantes privados para evitar el saqueo de las flores existentes en el itinerario del recorrido de los Príncipes de Asturias. Sin embargo, la misma tarde después de la boda, las escenas de personas llevándose flores y macetas de las farolas y jardines eran evidentes. Como en la basílica de Nuestra Señora de Atocha, donde, a las pocas horas de la visita de la pareja real, las flores que decoraban el lugar fueron a parar a las casas de las personas que acudieron allí sin que los dispositivos de seguridad pudieran evitarlo. Los responsables de la basílica decidieron cerrarla al público.

Estas escenas de sustracción de flores y macetas supusieron ayer más trabajo para los servicios de limpieza del Ayuntamiento, que además de los residuos dejados por la muchedumbre que acudió a ver a la pareja real, también tuvieron que retirar los restos de las flores y de las macetas sustraídas en algunos casos incluso delante de los mismos servicios municipales.

Menos basura

Por su parte, el Ayuntamiento cifró ayer en nueve toneladas los residuos recogidos en las calles del centro de la capital el día del enlace. Una cifra mucho menor si se compara con los desperdicios acumulados en anteriores actos multitudinarios: 15 en la última cabalgata de los Reyes Magos y 50 en la última etapa de la Vuelta Ciclista a España, celebrada en el paseo de la Castellana en septiembre de 2003.

La cantidad de basura recogida ayer indica que la mayoría de los madrileños prefirió seguir el enlace por televisión a salir a la calle, decisión que el Consistorio achaca "al mal tiempo".

La lluvia, sin embargo, no impidió que los 370 trabajadores y 115 vehículos del operativo especial de limpieza -encargados de la pulcritud de las calles durante y después de la boda- recogieran ayer 2.750 kilos de basura directamente de las calles, 3.700 kilos de los contenedores instalados en la Gran Vía (donde se concentró el mayor número de espectadores y se ofrecieron actuaciones musicales) y 2.400 kilos de los cubos instalados en los controles policiales de acceso al recorrido de los Príncipes. Éstos sustituían a casi 2.000 papeleras, que ayer fueron reinstaladas tras haber sido retiradas antes del enlace por motivos de seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de mayo de 2004