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Tribuna:VALENCIA 2007

Palabras clave: puerto, ciudad, playa, Copa...

El debate se centra en las alternativas estudiadas, la idoneidad de la solución establecida y sus efectos sobre la playa de la Malva-rosa. La legislación ambiental, que se ha cumplido rigurosamente, exige un procedimiento reglado de evaluación, iniciado con la comunicación de una memoria-resumen. Se sigue, finalizadas las consultas públicas, con la elaboración del proyecto y el estudio de impacto ambiental y concluye, tras la exposición pública y las alegaciones, con la declaración de impacto que, en este caso, todavía no se ha producido. Procedimiento que, por tanto, aporta las ventajas de la publicidad y participación.

La solución que el puerto de Valencia ha definido para eliminar las interferencias entre el tráfico portuario y la preparación y celebración de las regatas con las bases en su dársena interior, resuelve los problemas de esas interferencias, de la seguridad de las embarcaciones que utilizarán esa dársena, la reubicación de las instalaciones pesqueras y, fundamentalmente, el futuro del Balcón al Mar, al liberar definitivamente su uso de los condicionantes de explotación del puerto. Las alternativas analizadas en el estudio de impacto ambiental del proyecto de canal cumplen los objetivos. Cierto es que pueden existir numerosas soluciones: cada persona puede producir un buen número de ellas. Pero, considerando las necesidades de maniobra -especialmente la seguridad de las embarcaciones, y condicionantes técnicos y ambientales-, las alternativas establecidas y la solución seleccionada son adecuadas. Las tres alternativas estudiadas son diferentes, aunque todas ellas diseñan "bocana al norte", mejor para las maniobras. Las soluciones que se propugnan como alternativas no han sido estudiadas con la profundidad que lo han sido las del proyecto. Alguna de aquéllas, incluso, se plantea a costa de superficie portuaria actual en explotación: ni se evalúan sus costes, ni es realista, ni creíble. La "alternativa cero", que en muchas ocasiones hay que considerar, no resuelve los problemas planteados ni las necesidades, y no cabe, pues, su consideración.

Las propuestas son correctas: ante un impacto severo que ha sido evaluado se establecen las acciones necesarias

Se señala que la solución del proyecto está impuesta por la ampliación del puerto de Valencia. La ampliación podrá acometerse, si así se decidiera, bajo diferentes diseños posibles, con las determinaciones que fijen los organismos ambientales competentes y muchas otras consideraciones, pero todavía no ha sido proyectada. Por lo tanto, ahora se trata (¡no confundamos!) de analizar la solución para unas infraestructuras cuyos objetivos están decididos. Además, en todo caso, cualquier solución (del proyecto o alternativas) es compatible con la ampliación. Unas u otras sólo establecen diferentes puntos de partida y posibilidades para el estudio y definición de esa ampliación. Por eso este argumento (o acusación) no resulta en absoluto esclarecedor (ni fundado).

La solución del proyecto de canal induce el basculamiento de la playa de la Malva-rosa, y su estudio de impacto ambiental lo considera un "impacto severo". La normativa establece cuatro categorías de impacto ambiental de importancia creciente: compatibles, moderados, severos y críticos. Los severos son corregibles y se convierten, con las medidas oportunas, en compatibles. El proyecto ha evaluado y cuantificado con detalle y rigor los efectos sobre la playa. Otras alternativas no lo han hecho. El proyecto, además, propone medidas para que el impacto sea corregido. El basculamiento lo produciría cualquiera de las soluciones planteadas. No existe una solución mejor que otra, sino la necesidad de corregir los efectos, de similar magnitud.

La solución técnica que contempla el proyecto, por los efectos sobre la Malva-rosa, define la necesidad de control y seguimiento de esa playa en el plan de vigilancia ambiental, para poder definir y acometer las acciones de corrección necesarias mediante trasvases de arenas. Se propone, pues, establecer un sistema de alarma que dispare la acción de rectificación del basculamiento de la playa, del trasvase. Éste es un sistema ágil de gestión litoral que ha sido propugnado reiteradamente. Pero, además, nuestras costas, por su valor y como uno de nuestros principales recursos, requieren la atención presupuestaria que ahora no reciben. "Tenemos un litoral muy en precario", señalan los vecinos, (con toda la razón), preocupados por lo que quedará tras las regatas. Nuestras acciones, nuestras infraestructuras, generan impactos que debemos corregir. De ahí que las propuestas del proyecto sean correctas: ante un impacto severo (no crítico, ¡atención!) que ha sido evaluado y cuantificado (comparativamente muy inferior a otros casos) y cuya corrección tiene un coste económico asumible, se establecen las acciones necesarias.

Se alude igualmente al impacto visual de la intervención, cuando en realidad habría que referirse a obstrucción visual y al cambio en la valoración de lo visualizado. El aumento de obstrucción que la solución definida puede generar es ciertamente pequeño y, si se hace un tratamiento adecuado en la intervención, lo que se visualice puede tener mucho mayor y mejor valor que lo actual.

Vicent Esteban Chapapría es catedrático de Puertos y Costas de la Universidad Politécnica de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de mayo de 2004