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Reportaje:FÚTBOL | Final de la Copa de la UEFA: Valencia-Marsella

Las aventuras de 'Harry Koke'

El delantero, cedido por el Málaga tras sufrir una marginación, convence al Marsella

Salvo en Málaga, y para los muy iniciados, Sergio Koke Contreras era un desconocido en el fútbol español que sólo inducía a la confusión con el portero del Betis. Jugador del filial malacitano, había disputado algún partido con el primer equipo, incluida la Copa Intertoto, con un contrato amateur y apuntando buenas maneras de delantero incisivo, veloz y con un buen regate. Algunos, los más iniciados, se apresuraron a organizarle una peña y decidieron denominarla "Harry Koke" en homenaje a su juventud y a la magia de su fútbol.

Ahora, desde enero pasado, Harry Koke ejerce en el Marsella, se ha ganado a una afición entusiasta y a un entrenador exigente, José Anigo, y el pasado jueves firmó un contrato por tres años con el club francés. En breve dejará el hotel en el que se alojaba para instalarse en un apartamento en la playa. Nuevo contrato, nueva vida en la corte del dios Drogba, el delantero de Costa de Marfil que se ha convertido en un icono reverenciado por toda la afición marsellesa y por todo el fútbol tricolor.

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"No siempre se tiene la oportunidad de jugar en un gran club. Es la oportunidad de mi vida"

¿Qué hace un chico como Koke en un club como el Marsella? "Jugar al fútbol en un gran club y aprovechar una gran oportunidad en mi vida", afirma con su cara de chico avispado, aunque sorprendido por la velocidad de los acontecimientos.

La culpa la tiene Manel Ferrer, su representante, que el jueves pasado se desplazó a Marsella para firmar el contrato de su jugador. Ferrer mantiene buenas relaciones con el club marsellés, al que llevó con anterioridad a dos ilustres representados, Iván de la Peña y Alfonso. "Contreras, el portero del Betis, a quien también represento, me había hablado de él. Fui a verle en un partido de la Copa Intertoto y me di cuenta de que es un grandísimo jugador", recuerda Ferrer; "su situación en Málaga no era la mejor, con un contrato amateur y dos futbolistas por delante, Dely Valdés y Darío Silva, que frenaban cualquier progresión". Así que le planteó al Málaga la posibilidad de una cesión, a coste cero y con una cláusula de rescisión del contrato de 600.000 euros. "Si sale buen jugador, ganáis dinero. Si no, no lo perdéis", les dijo.

El Málaga no quería desprenderse del futbolista, que, sin embargo, estaba decidido a probar fortuna en Francia. El desacuerdo le valió el castigo del banquillo no ya en el primer equipo, sino en el Málaga B. El mago se oxidaba y el 31 de enero, el último día del mercado invernal, firmaba su cesión al Marsella, que necesitaba ampliar su plantilla para atender a dos competiciones exigentes, la Copa de la UEFA -tras haber caído en la Champions- y la Liga francesa. La apuesta era barata para un club que aún sufre los efectos de la gran crisis de la era de Bernard Tapie, pero necesitaba un futbolista que replicara las necesarias ausencias por descanso de Drogba, el delantero nato, el goleador imparable, el todo, hoy por hoy, en el Marsella.

Tras un periodo de adaptación -ni conocía el equipo, ni la ciudad, ni el idioma-, Koke se ha hecho un hueco en las últimas alineaciones; ha disputado ya ocho partidos, cinco de ellos como titular, y se ha ganado el respeto de la grada y del periodismo francés.

"Lo mejor está por venir", decía un periodista en el diario local La Provence al analizar la aportación de Koke, quien en tres meses en el Marsella acumula ya más elogios que en todo su tiempo en España. A sus 21 años, más que madurez, le faltan partidos. El vive la situación con tranquilidad y un cierto grado de asombro. Cabeza rapada, en la que se advierten entradas en su frente, Koke parece mayor de lo que es, un tipo duro empeñado en hacerse futbolista en Francia y que soñaba con jugar la final del próximo miércoles contra el Valencia, pero no está inscrito en la competición europea. Además el sábado, ante el Toulouse, sufrió una luxación en un hombro que, eso sí, no le impedirá despedir la próxima semana la Liga francesa. De haber estado inscrito en la UEFA, Koke podría haber sido una baza importante para Anigo. Pero nadie esperaba que su magia explotara tan pronto.

Su etapa de aprendizaje continúa en un equipo "con una plantilla impresionante, de mucha calidad, en la que obviamente destaca Drogba, pero no sólo somos él. En todas las líneas, el nivel medio es muy alto", afirma Koke, feliz por la buena marcha hasta ahora de su órdago francés. "Era una aventura, pero no me lo pensé dos veces. No siempre se tiene la oportunidad de jugar en un club como el Marsella", se autoconvence Koke, que no oculta los problemas iniciales de soledad derivados de vivir en una ciudad desconocida con un idioma desconocido.

Ahora es feliz de entrenarse y jugar al lado de futbolistas "como Drogba, Meriem o Merlet, con un nivel técnico altísimo. El Marsella es un clásico equipo francés, en el que prevalece la técnica y la velocidad como base de su fútbol".

Harry Koke no actuará en Goteborg. Su fase iniciática, su magia, no pasa por Suecia, sino por Francia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de mayo de 2004