Cinética ancestral
La danza contemporánea africana pasa por Francia. Se unen fenómenos que van desde la emigración poscolonial hasta lo que fue el quimérico proyecto de Maurice Béjart llamado Mudra-Afrique (que muchos dieron por fracasado pero que dejó sus huellas), del que trató en su momento Gérard Mannoni, que describió Mudra-Dakar en 1985 y recogía unas elocuentes palabras del propio Béjart: "La técnica de base occidental debe servir a los artistas africanos para progresar en el conocimiento de su propio patrimonio". Eso es justamente lo que sucede con este voluntarioso y prismático artista camerunés, muy entrenado en la danza europea, asentado en Francia y producido su trabajo por la Bienal Nacional de Danza de Val de Marne. El resultado de su primer trabajo con su naciente compañía debe ser visto como un proceso de asimilación mutua de esas técnicas de las que hablaba Béjart (su utopía de integración empezó en 1975) y de las influencias de un entorno complejo y tendente a la globalización estilística.
La Calebasse de Merlin Nyakam
Récréation primitive. Coreografía: Merlín Nyakam. Música: Rokia Traoré, J. S. Bach, Farinelli y Bonga Angol. Vestuario: Chantal L'Allement. Luces: Thierry Planet. Vídeo: E. Aussel. Madrid en Danza. Círculo de Bellas Artes, 11 de abril.
Merlín Nyakam no se sustrae al uso del videoarte, algo que la apabullante vitalidad de su baile no necesita y que rechaza, aun estando usado con bastante soltura. Las danzas se hacen repetitivas y pierden fuelle e impacto, esa imagen dramática, abisal y de tintes tribales cuando los cuerpos desnudos se muestran cubiertos de fina arcilla blanca, casi como lo hacen también los bailarines de danza butoh (es una modalidad antigua de representar al bailarín como un ser ajeno a la carne: en Egipto, en China y en Australia también se hace desde que el hombre baila).
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