Reportaje:

Se buscan colonos para 85 pueblos envejecidos

120 personas se ofrecen para repoblar el norte de Guadalajara a través de un plan de la Universidad de Alcalá de Henares

No buscan pepitas de oro. Sólo un futuro lejos de las aglomeraciones urbanas. Más de 120 personas, la mayoría jóvenes, se han mostrado dispuestas a dejar la gran ciudad para repoblar la sierra norte de Guadalajara, un territorio de gran belleza pero mal comunicado y envejecido. Todos ellos han respondido a la demanda de colonos realizada por el departamento de Geografía e Historia de la Universidad de Alcalá de Henares y la Asociación para el Desarrollo Local de la Sierra Norte de Guadalajara. Un proyecto iniciado en 2001 que, tras tres años de parón, ha sido retomado este mes. El objetivo es evitar la muerte de esta comarca que, con 3.200 kilómetros cuadrados y 85 pueblos, tiene menos de 14.000 habitantes, de los que más de un tercio son ancianos.

"Como no tenemos hijos ni hipotecas podemos dar un nuevo rumbo a nuestra vida"

Laura Solana, de 32 años, se apuntó a esta iniciativa hace ya tres años junto a su marido. "No nos llamaron y nos decepcionamos, pero estaríamos dispuestos a marcharnos a un pueblo a comenzar una nueva vida, lejos del estrés", explica esta empleada de un laboratorio oftalmológico casada con un consultor y vecina de Chamartín. "Como no tenemos hijos ni hipotecas podemos dar un nuevo rumbo a nuestra vida; creo, sobre todo, que mi marido debe dejar de trabajar tanto. Yo estoy acostumbrada a cambiar de empleo y no me da miedo empezar de nuevo. ¿Que de qué viviríamos? Por ejemplo, de criar animales", explica esta madrileña que residió un lustro en el Chile rural.

Pilar Seseña, de 33 años, se apuntó también con su pareja a esta iniciativa. Pero eso fue hace tres años, cuando aún no tenían un hijo y otro en camino. "Queríamos salir de Madrid porque nos gusta la naturaleza y el aire libre, pero cuando llamamos a la Universidad de Alcalá nos dijeron que nuestros perfiles profesionales encajaban poco con lo que necesitaban. Claro, mi marido es frigorista y en la sierra, pues no parece muy necesario el aire acondicionado, y yo soy administrativo", asegura esta vecina de Leganés. "Después pensamos que quizá podíamos montar algo de turismo rural, pero ya nos habíamos olvidado", admite.

En la búsqueda de estos nuevos pobladores participan municipios de cierto empaque, como Sigüenza y Jadraque, con 4.358 y 1.209 habitantes, respectivamente, y también minúsculos pueblos y aldeas como Bujalcayado, con sólo dos moradores, o Cantalojas y Galve de Sorbe, que rondan el centenar.

José Sancho Comins, profesor de Geografía en el campus de Alcalá y director de este programa, explica que la sierra norte padece una situación sociodemográfica crítica, con una densidad de población que, salvo en los núcleos más grandes, es de unos dos habitantes por kilómetro cuadrado. "Creemos, sin embargo, que la zona puede revitalizarse porque hay una oferta de unos 180 puestos de trabajo, además de los que se puedan crear mediante el autoempleo", asegura, refiriéndose a sectores laborales como la construcción, el pastoreo, la hostelería, el cuidado de ancianos... Los pioneros que deseen montar un negocio propio podrán optar a las subvenciones europeas del programa Leader.

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Lo primero que han hecho los promotores del proyecto ha sido estudiar la situación actual de los 85 pueblos y ver qué posibilidades de futuro ofrecen. También se han puesto en contacto con los diferentes ayuntamientos de la comarca y han buscado personas interesadas en convertirse en "neorrurales" (que han llamado al 91 8854482 o escrito a aner2001@uah.es). A partir de ahora lo que harán será casar las necesidades de los pueblos con la de los aspirantes a colonos.

"A los alcaldes les pedimos que, si pueden, faciliten alojamiento a estos nuevos vecinos cediéndoles, por ejemplo, la antigua casa del maestro. Con los candidatos a repobladores visitaremos la zona para que la conozcan y decidan", añade Sancho. "Esto no es un juego. Hay que tener claro que a veces la vida en esos pequeños núcleos es muy dura, por el clima y el aislamiento. Pero hay a quienes les compensa y esas son las personas que buscamos", matiza.

Pese a la pérdida de población, la sierra norte tiene ya un centenar de nuevos colonos que han llegado por su cuenta, antes de iniciarse este programa. Entre ellos hay inmigrantes magrebíes que trabajan de pastores. "El programa de repoblación será también de interés para algunos trabajadores extranjeros, pero nosotros sólo podemos gestionar las peticiones de aquellos que tengan papeles", puntualiza Sancho.

La dureza del medio y la falta de futuro laboral fueron los que llevaron a la mayoría de los habitantes de estos pueblos a emigrar a la ciudad desde los años cincuenta. Y los que han quedado se encuentran rodeados de bosques y arquitectura típica pero sin tiendas, con visitas médicas esporádicas, escuelas de concentración y escasos autobuses. El cáncer es siempre el mismo: al menguar la población disminuyen los servicios. Los colonos pueden ser el antídoto.

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