Joan Rendé refleja en una serie de relatos al individuo arrastrado por la sociedad

Una reflexión sobre el ostracismo del interior frente a las imposiciones de la sociedad. Así define Joan Rendé (Barcelona, 1943) su nueva colección de relatos, La pedra a la sabata (Proa), obra que en la pasada Nit de Santa Llúcia consiguió el Premio Mercè Rodoreda y que ahora llega a las librerías. Además de este destierro de lo íntimo, Rendé añade que su libro recoge "las muchas contradicciones de nuestra producción mental, porque nuestra vida es sobre todo la búsqueda de soluciones a los problemas propuestos".

Modest es el personaje protagonista de este conjunto de cuentos que formalmente juegan con la ambigüedad de los géneros, unos relatos escritos con ironía, cierto punto satírico y un uso acertado de la palabra. "Me gusta que el lenguaje sea insinuante, es lo que hace la verdadera literatura, que es jugar con la complicidad de la inteligencia del lector, que no quiere que se le sirvan platos fríos y preparados".

Rendé dice que sus cuentos surgen de una reflexión: "De las cosas que pasan a mi alrededor, lo que me sirve de metáfora para satirizar sobre los grandes y pequeños aspectos de la vida", y habla del protagonista Modest como de un hombre que va madurando y perdiendo la ingenuidad, aunque no abandona su espíritu de utopía. "Modest es un personaje con picardía contenida y que con frecuencia mira por mis ojos". Entre la docena de cuentos aparecen títulos como El veí nou, que transcurre en el Poblenou del 22@ y en el que el autor reflexiona sobre los cambios urbanísticos, además del dolor y la preocupación que provoca el progreso. En La péndola, Modest se enfrenta "al tiempo y a la muerte, aunque nuevamente lo hace con ironía y sarcasmo".

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