Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:M. PIMENTEL | Candidato de Foro Andaluz | ELECCIONES 2004 | Andalucía

"Aspiramos a crear discurso, no al poder"

No hay vallas, ni anuncios de televisión, ni cuñas de radio que lo anuncien, pero Manuel Pimentel (42 años) es candidato al Parlamento Andaluz, en el que ya fue diputado del PP entre 1990 y 1996. El ex ministro de Trabajo que un buen día presentó a Aznar la carta de dimisión por fax disconforme con la deriva del PP, abandonó esta formación hace un año, en protesta por la guerra de Irak. Creó el Foro Andaluz, una organización que dice aspira esencialmente a reflexionar y crear debate sobre los déficit democráticos y que no hace ni tres meses decidió en asamblea presentarse a las elecciones, con candidatos elegidos en primarias y sin medios de propaganda.

Pregunta. A tenor de los documentos que han aprobado ¿Foro Andaluz es un partido contra el sistema?

"Podíamos haber pedido créditos, pero queríamos escenificar una campaña distinta"

"El Parlamento es prescindible porque representa a los partidos, no al pueblo"

Respuesta. No. Nosotros queremos reformar el sistema desde dentro. No estamos contra los partidos, que son y serán imprescindibles, pero queremos cambiarles las reglas de juego. Lo que ocurre es que tenemos tan sacralizado nuestro sistema político que cualquier crítica severa, y nosotros la hacemos, parece que fuera antisistema.

P. En uno de esos documentos afirman que no hay derechos democráticos efectivos.

R. Todos en el fondo estamos en una ola de agradecimiento al sistema porque ha funcionado razonablemente bien y ha permitido pasar de una dictadura a la democracia. Pero cuando tratas de explicar el creciente descontento que existe, te das cuenta de que hay una serie de principios muy hermosos pero que la arquitectura del Estado no permite. Por ejemplo, decimos sin ningún tapujo que los diputados no representan al pueblo, sino a los partidos y que los parlamentos son prescindibles, bastaría que los portavoces se reunieran en una mesa camilla y decidieran por voto ponderado.

P. Sus propuestas implican también reformas legislativas.

R. El sistema se cambia cambiando leyes, hay que modificar leyes orgánicas, el Estatuto de Autonomía y la Constitución, pero en un plazo medio, ordenado y orientado, porque hay que plantear una mejora de la democracia y del sistema de libertades, si no estaremos mirando siempre atrás, a 1978. Reivindicamos una democracia mejor y romper el monopolio de actuación de los partidos. La Constitución prevé un referéndum vergonzante, sólo lo puede convocar el Gobierno y excluye un montón de materias como si el ciudadano no fuera mayor de edad para opinar sobre ellas.

P. ¿Cuáles son esos privilegios que quieren quitar a los partidos?

R. La inmunidad, que no tiene ningún sentido, y los grupos parlamentarios, porque un diputado no tiene más capacidad que apretar un botón, transmite la voz de su amo que es el portavoz. Es necesaria una ley de participación para que las iniciativas no recaigan sólo en los partidos, que los diputados puedan presentarlas, como pasó hasta la Segunda República o como ocurre en el sistema anglo-sajón, y que haya colectivos que puedan tener iniciativa parlamentaria, el parlamento tiene que ser algo vivo. Fíjese si se habrán pronunciado miles de millones de palabras desde los atriles de los parlamentos, pero ni una sola de ellas ha cambiado nunca la decisión de un solo diputado, nosotros queremos llevar esa frescura. La gente asocia esto con la anarquía y el caos, y eso es porque le hemos cogido miedo a la libertad.

P. ¿Por qué un ex ministro del PP, con éxito empresarial e incluso como escritor, decide emprender un proyecto así?

R. Es un grito de rebeldía intelectual, tengo la edad propicia, ahora me hierve esto y lo que intento es poner mi granito de arena para cambiar las cosas. No hemos hecho partido, queremos generar pensamiento social y político, no no hacemos campaña al uso, no prometemos nada, sino solo mantenemos una línea de discurso. Estoy convencido de que de los aparatos de los partidos no van a salir las reformas porque cuando un sistema tiene actores que monopolizan privilegios y se ponen de acuerdo es muy difícil que ocurra.

P. ¿Quiere decir que la aspiración del Foro es sólo la conciencia, que el resultado electoral no importa nada?

R. Este es un proyecto que está naciendo y en la primera etapa aspiramos a generar discurso para hacer reformas, es nuestra prioridad absoluta, no nos consideramos una opción de poder. Nos gustaría llegar al Parlamento, pero saquemos lo que saquemos, el proyecto sigue.

P. ¿La campaña que realizan, sin carteles, ni mítines, ni anuncios, es por qué no tienen medios o es también parte de su ideario?

R. Se mezclan las dos cosas. Es verdad que de la necesidad hacemos virtud, pero también hemos decidido hacerlo así porque queremos escenificar algo distinto. Podíamos haber pedido créditos. En la campaña hemos hecho muchos actos sectoriales, mucho boca a boca e Internet. Ya es increíble que haya una fuerza que el 20 de diciembre decidiera presentarse a las elecciones, que el 10 de enero se inscribiera y sin gastar un duro consiga cerrar candidaturas en ocho provincias. Somos conscientes de las limitaciones, pero no teníamos otras alternativas, no podemos competir en el mismo terreno con partidos que se gastan dos millones de euros, no hubiéramos sido eficaces.

P. ¿Para qué entonces presentarse a las elecciones?

R. Lo decidió una asamblea. El único riesgo es no salir, pero no se pierde nada, lo importante es ir con la cara alta. Y tiene la ventaja de que probamos una fórmula, y que nuestras propuestas vayan llegando y se abra el debate. Estamos muy satisfechos, probando y dando a conocer el proyecto, si no te presentas no contrastas tus propias ideas contigo mismo, por ejemplo, hemos probado las primarias que es el sistema que defendemos para los partidos.

P. El sistema de primarias puras que han impulsado tiene el riesgo de no controlar sus propios candidatos.

R. Asumimos que estamos experimentando y hay riesgos. Pero hemos perdido el miedo a la libertad. La democracia está tutelada por los partidos, que nos gobiernan mediante listas cerradas y bloqueadas, que es como el despotismo ilustrado porque equivale a decirle a los ciudadanos: como no sabéis muy bien quien os conviene, me tenéis a mi que yo lo digo. Si la base es amplia es muy difícil que haya desembarco, y en el proceso de primarias todo aflora, el propio rival te saca un punto débil si lo tienes. Hay riesgo, pero buscaremos fórmulas para corregirlos.

P. El inconveniente es que un discurso así resulta poco convincente si su candidato en Málaga es un ex concejal del GIL.

R. En Málaga hubo unas primarias muy interesantes, quedaron dos personas finalistas y ganó Antonio Sánchez por nueve votos. Él contó su trayectoria en la asamblea. Hay que perder el miedo a la libertad, y creo que aporta mucho más decirle a la gente que es mayor de edad y que tiene que participar en la elección de sus representantes.

P. ¿Un diputado podría ser decisivo en el futuro Parlamento, ¿Cuál sería la posición del Foro?

R. No entraremos en gobiernos, nos quedaremos de diputado base, no creemos en la fórmula utilizada por el PA de tener una parcela de poder porque la capacidad de influencia se pierde, tampoco me gusta nada la pinza. No entraremos en gobiernos, pero garantizaremos gobernabilidad. Podría pasar que estuviéramos aprobando un presupuesto con un gobierno y al mismo tiempo pactando con la oposición una reforma.

P. Usted fue secretario general del PP en Andalucía y diputado autonómico ¿Por qué cree que el PP no llega a cuajar como alternativa en Andalucía?

R. Eso tendrán que responderlo ellos. Yo puedo decir que en 1994 doblamos diputados, y estuvimos a punto de ganar la Junta, y 10 años después se ha retrocedido, alguien tendrá que explicarlo, yo no lo se.

P. Pero tendrá una opinión.

R. No soy yo quien tiene que explicarlo, no aporto nada. Cuando eres oposición puedes tomar dos líneas, dedicarte a criticar y transmitir energías negativas, o intentar construir alternativas, futuro e ilusión, y se optó por una de ellas.

P. ¿Quién ha cambiado más, el PP o Manuel Pimentel?

R. He tenido una evolución personal, cuando estás dentro eres muy indulgente con los fallos del sistema, y no es fácil salir de eso. Hay una evolución personal, y mucha gente que te hace ver cosas, estas ideas no son todas mías, sino de otras muchas personas, salen fruto del debate y la reflexión. Hace cinco o seis años tampoco eran tan evidentes los síntomas de agotamiento del sistema. Nosotros somos una punta de lanza, dentro de cinco años habrá muchas más gente diciendo esto.

P. ¿En esta aventura suya hay algo de resentimiento?

R. No. Todo lo contrario, fíjese que planteamos siempre ilusión y si hubiera resentimiento haría otras cosas, no me metería en un proyecto sin medios, con discurso. Hay ilusión por querer cambiar el sistema, no vamos contra nadie. Hay un dividendo de placer individual, de sentirte en la vanguardia, la gente se ha ilusionado. Podemos ser tachados de frívolos, pero nos divertimos con esto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 2004