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Entrevista:YOLANDA JIMÉNEZ | Investigadora

"La Antártida abre puertas personales y profesionales"

Yolanda Jiménez Teja (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1981) es licenciada en Matemáticas. Ha participado en la campaña de la Universidad de Cádiz en la Antártida y acaba de regresar de la isla de Decepción, donde ha permanecido un mes con 15 científicos y militares.

Pregunta. ¿Qué hace una matemática en la Antártida?

Respuesta. Nadie encuentra en principio la relación. El proyecto consiste en que la isla de Decepción es volcánica y bajo ella se producen movimientos tectónicos. Nosotros establecemos un modelo matemático de su comportamiento.

P. ¿Por qué es importante el proyecto de investigación?

R. Porque si sacamos unas conclusiones coherentes, este modelo se puede extrapolar a otros volcanes cuya activad sísmica pueda ser peligrosa para la población.

P. ¿Cómo fue seleccionada?

R. Fue un poco fortuito. En un principio, no figuraba como componente de esta campaña, pero al acabar la carrera, el pasado mes de julio, hubo una baja en el grupo inicial y el investigador principal, el profesor Manuel Berrocoso, me seleccionó de la lista de investigadores de reserva.

P. ¿Cómo ha sido?

R. Te ves obligada a vivir con personas a las que no conoces de nada, en condiciones de soledad, porque, salvo el grupo, no hay nadie más a cientos de kilómetros a la redonda. Eso te sitúa en un estado de dependencia del grupo. Aprendes a vivir en unas nuevas condiciones sociales y, al mismo tiempo, aprendes a trabajar en equipo con investigadores de otras disciplinas.

P. ¿Satisfecha?

R. Sí, pero hay momentos que, en ese clima de convivencia, se producen roces. Hay cosas que te faltan y la casi ausencia de intimidad en una base de pocos menos cuadrados dificulta también la estancia. Son cosas que aprendes a sobrellevar. Al final te adaptas

P. ¿Qué trae de la Antártida?

R. Mayor capacidad para valorar los detalles de la vida cotidiana. Por ejemplo, tener la posibilidad de acceder a las noticias con facilidad y a las pequeñas cosas de las que allí carecías. Cuando vuelves, no te enfadas tanto, eres más tolerante, más abierta a nuevas personas y a nuevas ideas.

P. ¿La Antártida está en peligro?

R. El continente está bien preservado. A lo lejos, en el océano, ves barcos de turistas. Produce una sensación negativa que negocien con una tierra tan virgen y te preguntas si hay riesgo de eso degenere.

P. ¿Espera volver?

R. Por supuesto que sí. Esta es una actividad que abre puertas personales y profesionales, pero regresar no depende de mí. Ya se está tramitando una petición para la expedición del próximo verano austral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2004