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CARTAS AL DIRECTOR

La situación actual en Serbia

En Serbia estamos afrontando manifestaciones muy preocupantes de odio e intolerancia, después que en las elecciones parlamentarias celebradas el 28-12-03, los partidos del régimen de S. Milosevic han recobrado fuerza, y en particular el Partido Radical Serbio.

Son frecuentes las amenazas a periodistas, a los medios de comunicación de las minorías étnicas (como, por ejemplo, la minoría croata en Vojvodina). La devastación de monumentos de las tumbas en los cementerios y otros símbolos de las minorías étnicas (especialmente en Vojvodina y Sandzak), demuestran que las fuerzas extremistas están en auge, así como su ofensiva agresiva, alentadas por el último éxito electoral y la pasividad de las instituciones del Estado de derecho.Sus proyectos de un Estado étnicamente puro, de una Serbia ideológicamente homogeneizada y aislada de la comunidad internacional, suscitan una gran preocupación.

Por eso consideramos que el deber de todas las fuerzas democráticas, de todos los ciudadanos que anhelan los valores elementales de la democracia, es oponerse a estas manifestaciones, y el aumento cada vez más frecuente de estas manifestaciones no permite que sean subestimadas. Es obvio que las fuerzas democráticas que llegaron al poder tras el derrocamiento del ex régimen (octubre 2000) no han erradicado el clima que engendra los llamamientos actuales al retorno del periodo más tenebroso de la historia reciente de Serbia.

Es muy preocupante que también se unió al discurso del odio un diputado recién elegido, Rados Ljusic, del Partido Demócrata de Serbia (encabezado por V. Kostunica). Ljusic, conocido como ideólogo de estudiantes de la ultraderecha chovinista, hace un par de días calificó como "antiserbia" a la coalición Juntos por la Tolerancia. Este discurso alienta directamente a los autores que han generado la última oleada de amenazas y violencia. El Partido Demócrata Serbio (DSS) se distanció del discurso de su diputado. Pero para nosotras es cuestionable el carácter "demócrata" del DSS por el simple hecho de haber nombrado a un personaje así como candidato a diputado.

Por esto nos dirigimos a todos los partidos democráticos de Serbia pidiendo, por el futuro del país, que lleguen a un consenso para erradicar el odio y la violencia en la vida política de nuestro país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 2004