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Crónica:FÚTBOL | Ida de los octavos de final de la Copa del Rey
Crónica
Texto informativo con interpretación

El Zaragoza rentabiliza un barullo

El conjunto de Flores derrota al Betis en un partido sin orden ni juego

Los entrenadores que enfocan los partidos según les vienen, a la carta que sugiere la coyuntura, les suelen llover las críticas de manera inmisericorde. El estilo es algo necesario en el fútbol que cimenta la unión entre club, jugadores y, lo más importante, aficionados. Menos cuando no se tiene.

Víctor Fernández decidió ayer que ya le había llegado el momento en el que se podía desprender de determinados lugares comunes y plantó un equipo con piernas y kilómetros. Un equipo modesto, pero equipo, aunque no sirviera para nada. Por su parte, el Zaragoza salió desconocido desde la pizarra. El contraataque se supone que es su arma, pero ayer no había peones que movieran la pelota con criterio, aunque con eso le fue más que suficiente.

ZARAGOZA 3 - BETIS 1

Zaragoza: Lainez; Ferrón (Rebosio, min. 74), Álvaro, Milito, David Pirri; Generelo, Ponzio (Villa, min. 62); Iñaki (Martín Vellisca, min. 62), Corona, Galletti; y Drulic.

Betis: Prats; Juanito, Lembo, Rivas, Luis Fernández; Arzu, Benjamín; Joaquín (Fernando, min. 65), Capi (Cañas, min. 80), Denilson; y Alfonso (Dani, min. 72).

Goles: 1-0. M. 49. Drulic se queda solo y marca tras un fallo defensivo de Rivas. 1-1. M. 56. Joaquín, de cabeza, a pase de Luis Fernández. 2-1. Martín Vellisca, desde fuera del área.

3-1. Drulic, de tiro cruzado.

Árbitro. Turienzo Álvarez. Amonestó a Lembo, Luis Fernández, Ferrón, Juanito y Denilson.

Unos 20.000 espectadores en La Romareda.

Galletti desde la izquierda consiguió sacar una tarjeta a Lembo e Iñaki luchó y luchó contra Luis Fernández y los apoyos a éste de Denilson. Sin embargo, en la primera mitad, el equipo aragonés tan sólo creó sensación de peligro en jugadas a balón parado.

La primera vez que se vio que Drulic jugaba de ariete fue gol. La lentitud de Rivas hizo posible que un buen pase de Corona se convirtiera en estupendo y que Drulic batiera a Prats al poco de comenzar la segunda parte. Fue el primer fallo defensivo de un Betis ayer desconocido en su solidez defensiva. Con Benjamín y Arzu, el doble pivote se repartió el trabajo ataque-defensa con criterio, sin huecos oceánicos para que los cubriera el enganche y sin mayorías de delanteros en los ataques del contrario.

Luis Fernández hizo que la banda izquierda dependiera de algo más que de la inspiración de Denilson. Una de sus carreras acabó en un buen pase que remató Joaquín al suelo, de donde rebotó al travesaño y de ahí a la red. Ahí empezó la Copa, para lo bueno y para lo malo.

Flores apenas tardó unos minutos en quitar al obrero Ponzio y al ayer voluntarioso pero romo Iñaki para meter a los más ofensivos Martín Vellisca y Villa. Víctor Fernández aprovechó para quitar al menos comprometido de sus jugadores, Joaquín, y reorganizó el ataque con la entrada de Fernando y más tarde Dani por Alfonso. El caso del extremo gaditano está convirtiéndose en uno de los enigmas del año por su escaso rendimiento. Lo de Alfonso, aún muy falto de forma, sólo podría haber funcionado al modo del Cid, por el nombre impreso en su camiseta.

Todo quedó entonces desmelenado, ya nadie se acordaba de supuestas actitudes ni estilos de juego. Tan sólo valía ganar y con dos conjuntos en la cancha como Zaraghoza y Betis, cualquiera podía tener el acierto, como también cualquiera podía protagonizar la pifia. Villa tuvo el gol a diez minutos del final, pero lo consiguieron Martín Vellisca de un gran zurdazo y Drulic al borde del pitido.

Un partido extremo, típico de Copa, en la que dos equipos jugaron a lo que pueden y a uno le fue mucho mejor que a otro.

Denilson avanza entre Ponzio, Generelo y Álvaro.
Denilson avanza entre Ponzio, Generelo y Álvaro.EFE

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