La debilidad del antihéroe
Increíble, absorbente, sensacional y un sinfín de buenos calificativos son aplicables al retorno del antihéroe Max Payne. Es la segunda parte y es buena; es incluso mejor que la primera.
Entre disparos y puñetazos se hilvana una historia de novela negra, un amor imposible y un drama familiar combinando el cómic entre fases y los diálogos dentro del propio juego. El conjunto transcurre en unos escenarios calificables de hiperrealistas, en los que se desarrollan misiones con un diseño extraordinario. El doblaje al castellano y el acabado general denotan el mimo con el que se ha tratado el juego desde su creación hasta la llegada a las estanterías. Sólo su escasa duración, alrededor de 15 horas para un jugador habitual, emborrona ligeramente el expediente de esta perla del videojuego.
Max Payne 2: The Fall of Max Payne
Desarrolla: Remedy Entertainment
Distribuye: Virgin Play
Plataforma: Windows, PlayStation 2
Género: Acción
Recomendado: mayores de 18
Precio: 50 euros, 65 euros
Internet: www.maxpayne2.com
Bajo la gabardina del agente de policía Max Payne se deberán patrullar los bajos fondos de la ciudad de Nueva York y resolver los disturbios habituales que se asignan desde la central. Nada que ver con la trama sobre drogas de diseño de la primera entrega, cuando Payne pertenecía a la DEA. Nada, hasta que aparece en escena Mona, el amor platónico de Payne, a quien se daba por muerta. Unas brigadas de limpieza armadas hasta los dientes y el descubrimiento de talleres de armas ilegales devuelven la emoción a la vida del agente, al tiempo que le dan la oportunidad de acercarse peligrosamente a la mujer que más desea en su vida.
El título de Remedy ha sido el que mejor ha llevado al videojuego el efecto Tiempo Bala que inventó Matrix.
En esta segunda entrega se mejora, y ahora, al activar el Tiempo Bala, no sólo se lentifica el tiempo mientras que el protagonista es capaz en cambio de apuntar en tiempo real, sino que, además, éste ejecuta espectaculares movimientos si enlaza varias muertes enemigas.
Impresionante y nada que envidiar a la obra de los hermanos Wachowski. El broche de oro lo pone el motor de física Havok, que permite que todos los objetos y personajes respondan según su peso y forma respecto a la gravedad. Verlo para creerlo.
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