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Entrevista:JUAN LUIS RASCÓN | Juez y candidato del PSOE

"En estos momentos no me planteo hacerme militante"

Aunque el PSOE de Córdoba ya le ha designado como número 2 en la lista al Congreso de los Diputados, Juan Luis Rascón (Begíjar, Jaén, 1960) aún es juez y advierte antes de la entrevista de que no entrará demasiado en los temas políticos, sobre todo en los internos del PSOE. Además de pedir la baja en la judicatura en los próximos días, Rascón dejará la Facultad de Derecho y la portavocía de Jueces Para la Democracia para zambullirse en una plaza casi segura en el Congreso.

Pregunta. ¿Cansado de la judicatura?

Respuesta. No, en absoluto. He disfrutado intelectualmente en el poder judicial.

P. Entonces, ¿por qué se mete en política?

R. Creo que es otro camino complementario para servir a los ciudadanos. Cambio de resolver conflictos entre sujetos y paso ahora a hacer leyes.

"La justicia tiene males estructurales que no se atajan porque no hay implicación política"

"Sé que volver es realmente difícil porque voy a hacer cosas que generan otro equipaje"

P. Lo de hacer leyes será si el PSOE gobierna porque en la oposición siempre es muy difícil. ¿Da por hecha la victoria?

R. No debo de pensar otra cosa. Desde la oposición también se hacen leyes, pero estoy plenamente convencido de que el PSOE va a mejorar los resultados y probablemente accederá al gobierno.

P. No son buenos tiempos para los jueces en la política. Ventura Pérez Mariño en el PSOE o Bernardo Pinazo en el PP no han tenido experiencias satisfactorias.

R. Prefiero no hablar de jueces en política sino de personas con conocimientos jurídicos que optan por la política. Que cuajen o no depende del talante de cada cual y de las circunstancias. Hace 10 ó 12 años era más complicado.

P. ¿Está mal visto por los políticos la incursión de jueces?

R. Si la experiencia no es buena, entiendo que recelen, pero dependerá de la persona. Algunos jueces que han pasado por la política han contribuido a intentar que ésta no esté tan mal vista por los ciudadanos. Quien no lo ha hecho bien como juez, seguramente no lo haga como político.

P. ¿Y la entrada de independientes?

R. Tampoco es que estén mal vistos. Es verdad que la política de partidos en España es endogámica, en todos. Es una cuestión cultural. Es normal que se recele o no se entienda bien porque el independiente lo pueda tener más fácil sin tener el carné del partido.

P. ¿Teme los turbulentos entresijos de la política?

R. No, el juez vive permanentemente en la contradicción de las partes, ahora uno se enfrasca en esa contradicción desde unas ideas que trata de defender. Hay muchas maneras de enfrentarse políticamente, no desde luego desde la confrontación.

P. ¿Y los internos del partido?

R. Tampoco. En Jueces para la Democracia, organización a la que pertenezco, siempre hay juego de contradicciones sobre las ideas y convicciones. Estoy acostumbrado a la dinámica del contraste y sé que lo que me voy a encontrar en una organización mucho más grande como el PSOE es similar.

P. ¿Ha puesto muchas condiciones para entrar en política?

R. No, porque cuando uno quiere ir a un sitio y está convencido de que debe ir porque es el peor momento para determinadas cosas, como el estado de salud democrática de este país que es de los peores momentos, es cuando uno debe embarcarse. Cuando hay las mismas convicciones no hay que poner condiciones, siempre sobre la base de que yo pueda volver en cualquier momento sin un coste serio a la carrera judicial.

P. Entonces, ¿es un viaje de ida y vuelta?

R. Yo hago mis maletas y las tengo preparadas para volver. Otra cosa es que lo haga. Sé que volver es realmente difícil porque desde ahora voy a hacer una serie de cosas que generan otro equipaje, lo que hace que me vaya dedicando a otros contenidos de carácter político.

P. ¿Siempre como independiente?

R. Siempre no, ahora sí. Independiente no significa que sea autónomo ni aséptico. Voy en las listas de determinado partido y no puedo hacer política al margen. Tengo mis convicciones y son las mismas que se defienden en ese partido. Pero en estos momentos no me planteo hacerme militante ni entrar en los temas internos del partido.

P. ¿Teme que se use políticamente su archivo de una denuncia del PP por supuestas irregularidades de contratación en la Diputación contra IU y PSOE?

R. Es un enfoque perverso. Que se asocie con mi entrada en la política con el PSOE es casi una mezquindad. Ese archivo no fue ni siquiera recurrido por el PP, ni por la Fiscalía. También ha habido denuncias de IU contra ediles del PP que se archivaron sin ser admitidas.

P. ¿Cuál es su modelo de político?

R. No he caído en una persona que podría inspirarme. Que sea sincero, honesto y que trabaja por los demás.

P. ¿Aspira a ser ministro de Justicia?

R. No, lo tengo muy claro.

P. ¿Qué habría que cambiar de la justicia en España?

R. Toda ella. La situación es pésima. Tiene males estructurales que no se atajan porque no hay implicación política seria, sea de quien sea. Se saben cuáles son los problemas, se diagnostican las soluciones y hay que generar una implicación económica fundamentalmente. Hoy día, no solo los jueces, que también, la maquinaria soporta una presión procesal insoportable. Una estadística decía que los jueces andaluces andan en un 85% por encima de sus posibilidades. Eso pasa en toda España. Infraestructuras deficientes, falta de jueces, de fiscales, de funcionarios, precariedad de medios... Es tercermundista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de enero de 2004