FÚTBOL | Decimoctava jornada de Liga

Una alineación supersticiosa

Como todo buen supersticioso, a él no le gusta reconocerlo. Pero en A Coruña ya son célebres las manías de Javier Irureta para ganarse los favores de la fortuna, una serie de rituales relacionados con su propia vestimenta, los uniformes del equipo o hasta los lugares de concentración, que en ocasiones hasta han alimentado las bromas de sus propios futbolistas. Los talismanes para Irureta pueden ser su inseparable chubasquero azul, los chicles que le regala su quiosquera para combatir los nervios durante los partidos e incluso determinado jugador. El caso más sonado fue el de Turu Flores, un delantero que, por caprichos del azar, siempre marcaba contra el Celta y el Madrid. La memoria de Irureta procesa esa clase de datos al instante.

Anoche dio la impresión de que se dejó guiar por esa misma lógica para dar la sorpresa con el equipo inicial. En la víspera, todo el mundo apostaba por la presencia de Sergio, un futbolista casi intocable. Pero Irureta decidió prescindir de él para hacerle un hueco a Duscher junto a Mauro Silva. Los que siguen habitualmente al Deportivo esbozaron una sonrisa al conocer la noticia. Hace dos temporadas, cuando Duscher apenas entraba en los planes de Irureta, fue titular en Balaídos junto a Mauro Silva en circunstancias especiales debido al gran número de bajas del Depor. El cuadro coruñés, que venía de atravesar un profundo bache, ganó 0-2 aquel partido.

La pasada campaña, Duscher volvió a jugar en Vigo, en esa ocasión porque Mauro estaba sancionado. La cosa salió mucho peor, y el Deportivo cayó por 3-0. Pero Irureta no olvidó lo ocurrido hace dos años, y el argentino desplazó anoche a Sergio. Si Irureta buscaba algún tipo de efecto sobrenatural, acertó de lleno. El Depor se fue al descanso con el choque resuelto tras marcar en sus dos únicos remates a puerta, uno de ellos de Luque, quien también debe de tener tratos con las fuerzas ocultas, ya que, en un gesto muy poco habitual en él, había anunciado esta semana que anotaría en Balaídos. Fue el inicio de una goleada de proporciones históricas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de enero de 2004.

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