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CARTAS AL DIRECTOR

Sobre Francia, el velo y la libertad

La prohibición de llevar el velo es tan grave como imponer su uso.

El Gobierno francés, al prohibir los símbolos religiosos "ostensibles" en las aulas, atenta directamente contra las libertades personales fundamentales.

Si bien es de gran importancia garantizar la laicidad de las instituciones y del Estado, no se puede exigir la laicidad del individuo. El ser humano es espiritual por naturaleza, y hasta el ateísmo no es más que una creencia y un acto de fe.

Ahora bien, si lo que se pretende realmente es combatir el uso del velo como símbolo de opresión femenina y proteger a la mujer de la desigualdad de género en la sociedad musulmana, esta ley es, francamente, no sólo inútil, sino contraproducente y hasta peligrosa.

Inútil porque, como dice Marjane Satrapi en la entrevista publicada por EPS el pasado domingo, "son las mujeres, ayudadas, educadas, concienciadas, no presionadas o amenazadas, las que deben decidir".

Contraproducente porque generará gran resentimiento y no hará sino dificultar aún más la integración religiosa y cultural. Y peligrosa porque, al aceptar este tipo de leyes, le estamos abriendo las puertas a un Estado controlador capaz de pasar por encima de nuestras libertades individuales más básicas con la excusa de protegernos de nosotros mismos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de enero de 2004